Navantia presenta su diseño de fragata para el concurso estadounidense FFG(X)

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Uno de los proyectos más importantes en los que se encuentra trabajando el grupo naval público Navantia, el diseño que presentará General Dynamics Bath Iron Works para el programa estadounidense FFG(X), fue revelado esta semana por primera vez en la feria anual Sea-Air-Space, el evento más importante del sector naval norteamericano.

A pesar de que Navantia no participaría en la construcción de la veintena de buques que contempla el proyecto –dado que la legislación de Estados Unidos prohíbe que una nación extranjera produzca el material bélico de sus Fuerzas Armadas–, el interés mostrado por el grupo naval en el mencionado programa –llegando incluso a abrir su primera oficina en Washington– revela las grandes oportunidades que podría generar su adjudicación para el futuro de la empresa astillera.

Este contrato resultó notablemente controvertido en el momento de su anuncio dado que adoptaba un modelo muy heterodoxo en el ámbito de la Defensa estadounidense: el Enfoque de Diseño Parental, por el cual utilizarían como base buques ya existentes en Armadas de otras naciones adaptados a sus necesidades. Esta opción permite ahorrar costes, dado que no habría que diseñar todo el buque, además de acelerar el proceso de producción. El diseño de Navantia, que fue calificado de “hermoso” por el corresponsal de guerra naval del medio “Defense Blog”, Chris Cavas, se basaría estructuralmente en la clase “Álvaro de Bazán” (F-100), que a su vez sirvió de modelo para la clase “Hobart” de la Marina australiana. Esta opción cuenta, además, con la ventaja de incorporar de salida el sistema AEGIS de misiles guiados estadounidenses, lo que supondría un mayor ahorro para el Departamento de Defensa.

Del mismo modo, la alianza entre el grupo naval público español y General Dynamics Bath Iron Works resulta especialmente significativa para este contrato, dado el pasado común de ambas compañías. Las dos entidades colaboraron en los años 80 después de que la americana diseñase la clase Oliver Hazard Perry, el tipo de fragata que a día de hoy opera en el ejército estadounidense. El dato interesante es que dicha colaboración parte de la adaptación de la citada clase para su uso español, creando la conocida F-100, que ahora sirve de modelo para este contrato.

No obstante, el concepto de fragata demandado por Estados Unidos supone drásticas modificaciones al diseño inicial de Navantia, incluyendo una mayor capacidad de carga tanto de personal como de material y vehículos militares, así como la instalación de nueva tecnología de comunicaciones y una operatividad en toda clase de territorios para que la Armada no dependa de naves de mayor calado en operaciones rutinarias.

Problemas competitivos
Otra de las cinco propuestas para el programa FFG(X) fue presentada durante la feria Sea-Air-Space: la de la firma italiana Fincatieri. Este diseño, basado en la clase FREMM que la nación itálica tiene en funcionamiento en la actualidad, estaría de momento en una fase muy prematura de su desarrollo y no habría adaptado por el momento sistemas como el armamentístico a los parámetros exigidos por el Departamento de Defensa, aunque en a su favor contaría con un sistema de propulsión que combinaría el diésel, la electricidad y el gas, lo que lo haría muy eficiente.

Pese a todo, los observadores internacionales asistentes a la feria destacaron que el diseño de Navantia partía como favorito, aunque todos coinciden en que el reciente hundimiento de la fragata “Helge Ingstad”, basada también en la F-100, podría poner en riesgo la adjudicación, especialmente tras las acusaciones de problemas de estanqueidad.

Navantia presenta su diseño de fragata para el concurso estadounidense FFG(X)