“Medidas vamos a tener que tomar porque la situación de la cofradía es muy crítica”

Presidenta de la Cofradia Isabel Maroño
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Igual que a sus dos predecesores en el cargo, a Isabel Mariño (Ferrol, 1985) le va a tocar dirigir la cofradía de pescadores local en un momento complicado; crítico, si cabe. La acusada caída de los ingresos de los dos últimos años y el irregular funcionamiento del sistema de bateas hacen planear sobre el pósito la posibilidad, ya anunciada por el expatrón, Rubén Ferrer, de una reestructuración de la plantilla.

¿Por qué decidió presentarse a las elecciones?
Lo pensamos un grupo de mujeres del gremio y decidí presentarme para intentar meternos en el cabildo. Realmente al principio queríamos que los órganos de gobierno los coparan solo mujeres, porque nunca había habido una en el cargo, pero fue imposible porque no somos tantas. Lo que nos llevó a presentarnos fue la mala situación económica de la cofradía, y este es un trabajo para todos, porque si no miramos nosotros por lo nuestro...

¿Cuál es el estado actual de las cuentas del pósito? Su antecesor hablaba recientemente de una situación crítica que podía llevar a tomar decisiones drásticas...
Muy drásticas e incluso sin perder de vista la posibilidad de que la cofradía pueda cerrar. A día de hoy no conocemos con exactitud las cuentas. Hay una empresa de economistas y consultores que se encarga de hacer los balances, pero como no se cierran hasta el 30 de junio todavía no tenemos los datos actualizados. De todos modos, sabemos que es una deuda alta para la cofradía.

¿Y cómo piensa reducirla para garantizar la viabilidad del pósito?
Solo hay dos vías: o incrementar  ingresos o reducir gastos. No hay otra salida. ¿Cómo aumentar lo primero? Vendiendo más y, en ese sentido, esperamos que la lonja nueva nos ayude con el centro de expedición. En cuanto al gasto, no sé si ajustando el personal propio o aportando un poco más los propios socios. Soy partidaria de estudiar todas las opciones antes de prescindir de trabajadores. Estamos hablando de personas y de familias que están detrás de esos empleos.

Las bateas han permitido movilizar más marisco, pero también es cierto que no ha habido más que quejas por las pérdidas que generan a las cofradías.
Para nosotros la batea es un problemón. De enero a marzo, por ejemplo, todas las pérdidas de la batea ocasionadas por la mortandad de la almeja en la zona de reinstalación las asumió íntegramente la cofradía. Hasta el 9,9% de pérdida lo asumimos nosotros. Y todo esto teniendo en cuenta que es un problema, el de las zonas C, que no hemos provocado nosotros, pero sí somos los principales perjudicados. Yo entiendo que la Administración no tiene dinero, pero esto no funciona. Estamos sobreexplotando la misma zona, no nos dejan trabajar la zona de A Cabana y A Graña, que están explotadísimas por los furtivos, porque no quieren juntar en las bateas marisco de dos zonas distintas. Tampoco entiendo por qué no se puede depurar en un vivero, incluido el berberecho, que tenemos en abundancia en esta ría.
¿Podría Ferrol tener una depuradora como Barallobre?
Una depuradora no da tanto beneficio como parece, y nosotros no podemos asumir una inversión como esa.

¿Cree que es posible la reclasificación de alguna zona más de As Pías? Es que fue un poco sorprendente que se produjera un cambio en parte del banco sin que la ría haya comenzado a sanearse...
Yo tengo la esperanza de que se pueda recalificar como zona B más pronto que tarde esa zona que queda entre el actual límite y el puente de As Pías. El saneamiento tiene que comenzar cuanto antes, pero la zona de más población va a ser la última en ponerse en funcionar, por lo que la ría todavía tardará años en regenerarse.

“Medidas vamos a tener que tomar porque la situación de la cofradía es muy crítica”