El 80% de las ventas que declaró Pescanova en 2011 y 2012 eran ficticias

el expresidente de pescanova, manuel fernández de sousa faro archivo ec
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Pescanova declaró en los años 2011 y 2012 unas ventas de 625,84 y 703,34 millones de euros, de las que el 77% y el 80%, respectivamente, eran ficticias, es decir, se realizaron con sociedades instrumentales con el objetivo de lograr financiación mediante el descuento de facturas en los bancos.

Así figura en el informe de la administración concursal de Pescanova, Deloitte, al que tuvo acceso Efe y que recoge parte del informe que realizó KPMG.

En el texto se indica que en esos dos años Pescanova simuló haber obtenido un total de ventas de 1.047 millones y lo comunicó como reales a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), el supervisor bursátil.

Según el informe, esta era una práctica de la empresa gallega, por la que usaba sociedades sin vinculación aparente ni estructura suficiente para llevar a cabo una actividad comercial relevante, pero en muchos casos dependían plenamente de Pescanova.

facturas

Según esta operativa, la sociedad pesquera les emitía facturas que posteriormente eran presentadas al descuento en entidades financieras previa contrapartida de dejar en cuenta depósitos en efectivo. Toda esta operativa se realizaba con una serie de transacciones en las que “no existía traspaso de mercancía real”, por lo que además de generar financiación bancaria, también se crearon en los últimos ejercicios resultados no reales en los registros contables de la sociedad, según recoge Deloitte del informe de KPMG.

Deloitte explica que en el ejercicio 2013 la sociedad empezó a contabilizar ventas, compras y devoluciones de ventas con estas sociedades instrumentales con el objetivo de revertir el impacto en cuentas a cobrar de estas operaciones en ejercicios anteriores, que arrojaban un efecto total de gasto con estas sociedades por importe próximo a los 350 millones euros.

En su informe, Deloitte subraya la existencia de un número de empresas que, si bien las sociedades del grupo Pescanova no tienen participación sobre las mismas, sí existe un control por su parte en la toma de decisiones.

Son los casos de Segrupsa Ltda., Acuarios Tropicales (Acuatrop), Agrigov, Barnapoin, Delfobic, Globalgreen, Kianby, Koladlil, Nirvain, Quirken, Rixpower, Semilleros de Salado (Semidelsa), Voire, Warsou, Yubitle, Pacifclogistic, Tamarix y Fundación Pescanova (Fundanova).

Deloitte alude al informe de KPMG que cifra en 151 las filiales que conforman el grupo Pescanova y subraya la existencia de cinco sociedades filiales que no fueron consolidadas hasta la presentación de los estados financieros consolidados de 2012 (Efripel, American Shipping, Antartic Sea Fisheries, Medosan y Porvenir).

Deloitte también revela que la contabilidad de la compañía pesquera presenta una serie de errores e irregularidades contables como la ocultación de deuda financiera o la no contabilización de gastos financieros. Deloitte entiende que Pescanova no cumple con el requisito de “llevar una contabilidad ordenada, adecuada a la actividad de su empresa, que permita un seguimiento cronológico de todas sus operaciones”. Añade que la pesquera también suspende en su deber de elaborar de forma periódica balances e inventarios, así como en su obligación de registrar día a día todas las operaciones relativas a la actividad de la empresa.

Entre las decisiones que ha adoptado Deloitte como administradora concursal aparecen la de dejar de abonar la retribución del ahora expresidente de Pescanova Manuel Fernández de Sousa Faro como director general de Pescanova, remuneración que compatibilizaba con la de consejero y presidente del consejo de administración de la empresa, cargo del que ha dimitido recientemente.

El 80% de las ventas que declaró Pescanova en 2011 y 2012 eran ficticias