Cascos dice que no se imagina imputado al jefe de Bomberos del 11-S tras el ataque

francisco álvarez-cascos declaró ayer como testigo en la causa por el “prestige”
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El exministro de Fomento, Francisco Álvarez-Cascos, defendió ayer como “la más correcta” la decisión de alejar el “Prestige”, pero al mismo tiempo eludió cualquier responsabilidad a la hora de tomarla. Al tratarse de una decisión técnica ni siquiera fue consultado, aseguró, aunque considera absurdo que el exdirector general de la Marina Mercante, José Luis López Sors, esté sentado en el banquillo de los acusados. “No me imagino al director general de los bomberos de Nueva York imputado en un tribunal por no haber impedido el derrumbe de las Torres Gemelas el 11-S”, ejemplificó.

Álvarez-Cascos declaró ayer como testigo ante el tribunal de la Audiencia de A Coruña que juzga los daños medioambientales causados por el “Prestige”.

La presencia del exministro y expresidente del Principado, que hace dos años abandonó el PP para liderar su propio partido, Foro Asturias, reanudó ayer las sesiones del juicio y se limitó a repetir que en la gestión de la crisis la “cadena de mando” el ministerio estaba “perfecta jerarquizada”.

 

plan de contingencias

Explicó que en el accidente del “Prestige” se aplicó el Plan Nacional de Contingencias por Contaminación Marina, que data de 2001 y que establece que la responsabilidad última corresponde al director general de la Marina Mercante, puesto que en noviembre de 2002 ostentaba Jose Luis López Sors, el único exalto cargo de la administración española que se sienta en el banquillo de los acusados.

El exministro no escatimó elogios a la gestión de López Sors durante los seis días –del 13 al 19 de noviembre– en los que el barco navegó frente a la costa gallega hasta que, finalmente, se partió en dos y se hundió.

“No me imagino al jefe de los Bomberos de Nueva York durante el 11-S ante un tribunal por no haber podido impedir que se cayeran las Torres Gemelas”, declaró Álvarez-Cascos, para quien las decisiones adoptadas por López Sors contaron con el correspondiente asesoramiento técnico y fueron “las más correctas posibles con la información de la que disponía en cada momento”.

Insistió en que los daños causados por el petrolero fueron “inevitables”, y recalcó que cualquier solución que no hubiese sido alejar el buque de la costa habría aumentado el alcance de la catástrofe.

Frente a la defensa que hizo de la gestión de la Administración española y su convicción de que los daños hubiesen sido “más graves” si no se hubiese alejado el “Prestige”, responsabilizó del siniestro a la “cadena de empresas” a las que pertenecía el buque y la carga y a su “afán desmedido de lucro”.

“Lo que provocó los daños fue la rotura de un barco que no debía estar navegando”, sentenció el exministro de Fomento para quien “de las mojaduras no tienen la culpa los paraguas, sino el agua”.

El presidente del tribunal, Juan Luis Pía, demandó al letrado Pedro Trepat, que representa a la plataforma Nunca Máis, personada como acusación particular, para que retirara las preguntas formuladas a Álvarez-Cascos relativas a si no consideraba “frívolo” estar de cacería durante las primeras horas de la crisis y sobre si había recibido “orgulloso” la medalla de oro de Galicia que la Xunta le otorgó en 2003.

“Estaba perfectamente informado y ejercía de ministro de Fomento las 24 horas del día”, replicó Álvarez-Cascos, quien añadió que habría viajado a Galicia si su presencia hubiera tenido algún sentido.

“Si mi presencia en Galicia hubiese servido para arreglar algún tema, tenga la certeza de que habría estado aquí”, proclamó el exministro.

 

bombardeo

Sobre la posibilidad de llevar el barco a un puerto refugio, insistió en que no existía “ningún candidato voluntario para recibir al Prestige”, aunque precisó que no le constaba que el exalcalde de A Coruña Francisco Vázquez se hubiese negado a refugiarlo en el puerto o que Repsol hubiese hecho lo mismo en relación con su terminal, al tiempo que descartó que hubiese podido llevarse a Corcubión o Vigo.

También negó que “sobre la mesa” hubiese estado la posibilidad de bombardear el barco, –planteada por el entonces ministro de Defensa, Federico Trillo, y que suscribió el exalcalde de A Coruña Francisco Vázquez– porque esa “hipótesis” no era técnicamente “razonable” por el tipo de fuel que transportaba el barco.

 

Cascos dice que no se imagina imputado al jefe de Bomberos del 11-S tras el ataque