De Europa a la salvación con una mecha en el vestuario

14 mayo 2016 Entrenamiento del Deportivo en Abegondo
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El Deportivo firmó dos vueltas antagónicas, una primera de Europa y una segunda de descenso. En el cómputo global, el objetivo de la permanencia en Primera División cumplido y un final lamentable en lo deportivo y lo extradeportivo. El equipo que entrena Víctor Sánchez del Amo ha acabado el curso en decimoquinta posición con 42 puntos, 8 partidos ganados, 18 empatados y 12 perdidos, 45 goles a favor y 61 en contra.

El conjunto coruñés comenzó con paso firme y acabó 2015 con solo dos derrotas. Únicamente el Sporting de Gijón, tras un pésimo arranque de partido (2-3), y el Málaga (2-0) le superaron en los primeros meses. Ni siquiera el campeón, el Barcelona, fue capaz de ganarle en su campo (2-2), o el Atlético de Madrid en Riazor (1-1). 

No perdía, pero tampoco ganaba demasiado el conjunto herculino. Víctor asegura que los empates se ningunearon. Lo cierto es que contribuyeron decisivamente a la salvación, aunque, eso sí, se ganó, merecidamente, la etiqueta de rey del empate porque acabó la temporada con 18, lo que nunca había pasado en la historia de Primera División. 

De las ocho victorias, cuatro llegaron en dos series de dos. Ante el Betis (1-2) y el Espanyol (3-0) en septiembre, y frente al Celta (2-0) y la UD Las Palmas (0-2) en noviembre.

 Hasta final de año, el Deportivo dejó claro cuál era la receta. Defender bien, con ayudas colectivas, y atacar con velocidad. Lucas Pérez se hinchó a marcar goles. Recordó en la primera vuelta a los mejores: Makaay, Bebeto, Tristán... En la segunda vio puerta en menos ocasiones, pero aún así fue decisivo.

declive

Con lo bien que acabó 2015, nada hacia presagiar un 2016 como el que ha tenido el Deportivo. Empezó ya con mal pie, con una derrota en el tiempo de descuento ante el Villarreal y de la forma más cruel, con un penalti discutido.

Después, goleada en el Bernabéu para acabar la primera vuelta (5-0). La segunda empezó con cinco empates consecutivos y la eliminación de la Copa del Rey ante un Segunda División, el Mirandés. Un golpe duro para los blanquiazules.

Cuatro derrotas y un empate en cinco partidos empezaron a preocupar al entorno. El deportivismo estuvo tres meses sin ver ganar a su equipo, hasta que el 19 de marzo derrotó al Levante, colista, en Riazor (2-1).

El Deportivo se salvó fuera de casa. Desde esa victoria ante el Levante quedaban ocho jornadas. En Riazor todo fueron derrotas: Las Palmas (1-3), Barcelona  (0-8), Getafe (0-1) y Real Madrid (0-2). En cambio, a domicilio sumó en Vigo (1-1), Sevilla (1-1), Eibar (1-1) y Villarreal (0-2). Con la victoria en El Madrigal estalló el vestuario para que el final de temporada fuera aún más triste.

De Europa a la salvación con una mecha en el vestuario