Absuelta la pareja que acuchilló a un menor al que descubrió en su casa

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Absolución. Es el veredicto que el jurado popular de la sala primera la Audiencia Provincial ha emitido en el caso del matrimonio de Pontedeume acusado de acuchillar hasta la muerte a un joven en su casa en 2011. Es decir: el jurado considera culpable de homicidio al marido, que fue el que apuñaló repetidas veces al adolescente de 17 años cuando lo descubrió en su casa, y considera a su mujer como cooperadora necesaria, pues le proporcionó el arma, pero sostiene que concurren las eximentes de legítima defensa y miedo insuperable, de ahí el veredicto de absolución para la pareja de sexagenarios.
La decisión se tomó después de casi nueve horas de deliberación. El jurado se sentó a las diez de la mañana y no emitió su veredicto hasta casi las siete de la tarde. Durante todo ese tiempo fue necesario que se reprodujera el testimonio de las médicas forenses y de los hechos que habían tenido lugar aquel 10 de julio de 2011 a las dos y media de la madrugada. Eso sí, el veredicto, aunque tardó en llegar, fue emitido de manera unánime.
Los seis hombres y las tres mujeres que han integrado el jurado piensan que la acción de estas dos personas de 68 y 67 años, respectivamente, no fue “sorpresiva” ya que creían “que iban a ser atacados”, según explicó el portavoz del jurado.

reacción proporcionada
En cuanto al empleo de un arma mortal contra un joven que, en un principio, estaba desarmado, el jurado entiende que “la utilización del cuchillo en las circunstancias era proporcionada” y también recuerdan que cuando aquella noche se levantaron de la cama con un intruso en su hogar desconocían el número de personas que habían allanado su morada.
Sostienen, por tanto, que concurren las dos circunstancias eximentes clave, después de que ellos mismos hubiesen confesado que causaron la herida que a la postre fue mortal para la víctima, que son el miedo insuperable y la legítima defensa, con sus tres requisitos: los que se defienden no provocaron, hay una agresión ilegítima en el momento en que entran en su casa y una necesidad de defenderse.
El abogado del matrimonio, José Lis Gutiérrez Aranguren, manifestó estar satisfecho a medias porque “son dos buenas personas que están todavía pagando las consecuencias. Están en tratamiento psiquiátrico desde entonces y creo que la sentencia puede poner un poco de paz”.
Así queda probado que el joven fallecido, Fernando S.G., de diecisiete años, se encontraba en el interior del hogar de matrimonio sexagenario mientras estos estaban dormidos. La mujer lo descubrió porque no conseguía conciliar el sueño, escuchó un ruido y llamó al marido. Enseguida se produjo un forcejeo. La casa estaba casi completamente a oscuras, a excepción de la luz del pasillo. El joven intento agarrar al hombre y lo empujaba contra el marco de la puerta, la mujer, para ayudarlo, le ofreció un cuchillo. “Él me echó las manos al pescuezo y yo cogí el cuchillo. Lo que quería era separarlo” manifestó el hombre durante el juicio. Aseguró que ni llegó a ver la cara del intruso y tampoco percibió haberlo herido de gravedad. “Ni me imaginé que había muerto, aunque sabía que le había pinchado”, reconoció.
Pero el menor recibió siete impactos y uno de ellos era tan profundo que resultó ser mortal. Aún así, pudo escaparse por la ventana y caminar tambaleándose unos cuentos metros, atravesando la calle para fallecer desangrado a varios metros por una incisión de la que solo podría haberse salvado con una atención muy rápida y con medios especializados.
De hecho, el médico que acudió encontró al joven “ya era cadáver”, y después fue a comunicar la noticia al matrimonio procesado al que suministró unos tranquilizantes al observar su estado. “¡Dios mío! ¿Qué he hecho?”, dijo que gritó al enterarse de que había matado a un menor.

Absuelta la pareja que acuchilló a un menor al que descubrió en su casa