La ola de incendios que arrasa Galicia se cobra dos víctimas mortales en Nigrán

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El fuego que arrasa Galicia se saldó ayer con dos víctimas mortales. Al menos dos personas fallecieron en una furgoneta que fue pasto de las llamas en la localidad pontevedresa de Nigrán. El suceso se produjo en la carretera que une las parroquias de Camos y Chandebrito. El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, trasladó su pésame por los fallecidos.

Treinta incendios forestales quemaban ayer Galicia al cierre de esta edición, de los que diecisiete permanecían activos, con una situación de riesgo real para la población en trece puntos repartidos entre las provincias de Lugo, Ourense y Pontevedra.

Unos 350 brigadas, 220 motobombas, cuarenta palas y una veintena de medios aéreos de la Xunta y del Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente trabajaban desde primera hora en la comunidad gallega para combatir los incendios, que arrasaron más de 4.000 hectáreas en 146 nuevos focos surgidos desde el viernes.

La Unidad Militar de Emergencias (UME), tras el decreto de situación operativa uno en Galicia por parte del Ministerio del Interior, desplegó tres centenares de militares en el territorio y tenía previsto continuar esta madrugada hasta el medio millar.

En este contexto, continuaban activos diecisiete incendios forestales en la comunidad, en las cuatro provincias, mientras que había otros tres estabilizados y diez más controlados tras la extinción de otros cuatro. Entre los incendios activos había nueve que tenían decretada la situación dos, de riesgo real para los núcleos poblados, lo que aumentaba el peligro en estas áreas.

Provincia de A Coruña

El único fuego activo en la provincia de A Coruña –donde entraban cenizas por las ventanas de las viviendas situadas en la capital de la provincia– estaba en Boiro, en la parroquia de Cures, donde la situación dos se desactivó a primera hora de ayer.

Lugo tenía en alerta por riesgo para la población los fuegos de Noceda y Donís, en Cervantes, en plena reserva de la biosfera de Os Ancares, donde los vecinos temían perder sus viviendas y decían estar “rodeados” por las llamas mientras denunciaban que faltan medios.

En Ourense vivían la situación dos un incendio en San Cristovo de Cea, en Oseira, por proximidad a Pieles; otro en Baños de Molgas, en Betán, por cercanía a Nevoeiro; un tercero en Chandrexa de Queixa, en Chaveán, por proximidad a Vilamaior, en el municipio vecino de Castro Caldelas; y el cuarto en Paderne de Allariz, en la parroquia de Cantoña. En Pontevedra había cinco incendios en situación dos, con el de Ponteareas, que empezó en Padróns, como más importante tras extenderse a los municipios de Redondela, Soutomaior y Pazos de Borbén –donde estaba el riesgo en Nespereira–, con 1.500 hectáreas de superficie.

Los fuegos de Salvaterra de Miño, en Pesqueiras, cercano a Castelo; Gondomar, en Morgadáns, próximo a este mismo núcleo; As Neves, parroquia homónima, junto a Paredes; y Baiona, en Baíñas, cercano a esta población; también estaban en situación de riesgo real para la población.

Mientras, el área metropolitana de la ciudad de Vigo estaba siendo una de las más afectadas por la ola de incendios. La proximidad de las llamas al campus de la Universidade de Vigo, en Beade, obligó a desalojar la residencia estudiantil por precaución.

Además, las clases de cuatro centros de enseñanza infantil, primaria y secundaria del área de Vigo quedaron suspendidas también por la cercanía de los incendios forestales. El centro comercial Travesía de la ciudad de Vigo también fue desalojado por precaución, así como la PSA Peugeot Citroen.

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