Reportaje | Del Rugby Ferrol a cabeza de turco de un falso golpe de estado en África

Marco José Martínez Méndez, al fondo, con barba y sin pelo, durante un partido disputado cuando jugaba en Ferrol contra el club de Rugby de Pontevedra | archivo ec
|

La palabra mercenario, desde hace milenios, goza de un estigma imborrable fruto de incontables cuentos de guerra y traición. Los soldados de fortuna son vistos como hombres tan ligados al campo de batalla que, una vez cumplida su misión, no fueron capaces de abandonar la lucha. La realidad, no obstante, dista mucho de ese relato tradicional. Gracias a la aparición en las últimas décadas de Compañías Militares Privadas –PMC’s en inglés–, muchos antiguos soldados han recuperado la dignidad de hacer aquello para lo que fueron entrenados: Las labores de seguridad.
Marco Martínez, asturiano de nacimiento, vecino de Ferrol, jugador de su equipo de Rugby y miembro retirado del Grupo de Operaciones Especiales (GOE III), es uno de estos soldados. “Él estaba trabajando para una empresa desbrozando el monte alrededor de líneas de alta tensión”, relata Enrique Cardona, miembro del cuerpo técnico del Rugby Ferrol y amigo de Marco; “y le salió un trabajo puntual de defensa de un político allí en África. Ya había ido con anterioridad, serían solo unos días y le pagaban bien”.

Un trabajo sencillo
El propio Enrique llevó a Marco al aeropuerto un sábado con la idea de que volvería unos días después. Lamentablemente, la vida de un contratista de seguridad es prescindible para algunos, y tanto él como sus dos compañeros –Orlando Pérez, de La Rioja y José Manuel López, de Cádiz–, acabaron siendo acusados de participar en un golpe de estado contra el actual Primer Ministro de Santo Tomé, Patrice Trovoada.
“A los dos o tres días de estar allí me dice por WhatsApp que el trabajo que le habían dicho no era ese, que la cosa estaba un poco peligrosa, que había un golpe de estado en ciernes y que les querían meter por el medio, así que en cuanto pudieran se cogían un billete y se volvían para España”, asegura Enrique. “Entonces el viernes le compro un pasaje de vuelta; y el sábado por la tarde estoy hablando con él y me dice que si no da señales de vida durante las comidas que me ponga en contacto con el Ministerio porque nos la quieren meter doblada. El siguiente mediodía me dice que la cosa está bien y por la tarde, mientras estábamos hablando de cosas del equipo, deja de responder y ya no se conecta más”.

Montaje gubernamental
La comunicación de la que habla Enrique se produjo el sábado 4 de agosto, un día después de que, según las autoridades santotomense, Marco y sus compañeros fuesen detenidos. La versión oficial reza que los soldados españoles fueron apresados junto a todo su equipo y armas a punto de llevar a cabo el asesinato contra Trovoada. Sin embargo, los mensajes por internet y las propias imágenes de la detención –en las que se ven a los militares en ropa informal y no operativa–, ponen en duda la veracidad de ese relato. “El domingo llamé al Ministerio y el lunes le venía el vuelo de vuelta. Yo fui a buscarle al aeropuerto y, al ver que no venía, comenzamos a indagar donde podría estar”, continúa contando Enrique. “Llamamos a todos los hoteles hasta que encontramos en el que estaba. La chica por teléfono me dice que el sábado, a la hora a la que estaba hablando conmigo, vino la Policía y se lo llevó. Esos son los hechos y lo sé porque, por desgracia, lo viví”.
“Dicen que los detuvieron el viernes, lo cual es imposible porque el sábado estaba hablando conmigo; y dicen que los detuvieron en la casa del Primer Ministro tratando de atentar contra él, cuando incluso en las imágenes se puede ver que estaban en bañador en el hotel”, afirma el técnico del Rugby Ferrol. No han sido pocos los medios y entidades internacionales que han denunciado el posible montaje sufrido por Marco y sus compañeros. Semanas atrás había sucedido un golpe de estado de características similares y dudosa autoría. La república africana se encuentra próxima a celebrar nuevos comicios y muchos sospechan que Patrice Trovoada podría estar utilizando estos ataques ficticios para conservar el poder y, de paso, acabar con sus opositores.

Malas condiciones
Las autoridades de Santo Tomé aseguran que los presuntos golpistas están siendo retenidos en perfectas condiciones en una prisión de la pequeña isla. Sin embargo, informes de la inteligencia estadounidense contradicen la supuesta comodidad de la cárcel, señalando que está sobrepoblada y con serias deficiencias humanitarias.
"Un día consiguieron hablar con él. Los abogados ponen mil problemas para ponerse en contacto con ellos", se lamenta Enrique. "Ellos están ahí desesperados, la familia te puedes imaginar... Tampoco pueden salir de las celdas. Algún periodista afirmó que estaban incomunicados pero que estaban de lujo y es todo lo contrario. Ellos están ahí sin derechos humanos ni nada", concluye.
Por el momento se desconoce cuando podrán volver Marco y sus compañeros a casa, pero su familia y allegados han iniciado una campaña en Change.org para instar al Ministerio a hacer lo posible y traerlos de vuelta. l

Reportaje | Del Rugby Ferrol a cabeza de turco de un falso golpe de estado en África