Una visita de gran dificultad

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De los seis primeros clasificados del grupo I, el Pontevedra es el único al que el Racing aún no ha visitado. Así que el compromiso que va a enfrentar a ambos equipos esta tarde –17.00 horas, Pasarón– resulta, a priori, la salida más díficil a la que el cuadro verde va a tener que hacer frente de aquí a que acabe la liga regular. Es el regreso de un clásico de la categoría de bronce, que no se disputaba en este escenario desde hace más de seis años –primero fue la entidad ferrolana la que bajó a Tercera y después fue la pontevedresa–, lo que devuelve al primer plano uno de los derbis gallegos de más tradición desde hace unas cuantas temporadas. 
El Racing hace frente al partido con una solo ausencia. Se trata, sin embargo, de una baja clave en sus esquemas. Y es que la lesión sufrida por el guardameta Mackay lo deja sin el único jugador que hasta ahora había disputado todos los minutos del campeonato liguero. Además, como el que habitualmente fue su suplente –Cabanelas– también está fuera de la actividad debido a la luxación que sufrió en su hombro derecha, la responsabilidad dad de defender la meta verde en un encuentro tan importante como este va a recaer en el juvenil Sergio García, fichado a última hora para que el cuadro verde tuviese un recambio de ciertas garantías en caso de que se produjese un incidente como finalmente ha tenido lugar.

CONDICIONES
Además de la deportiva, el encuentro seguramente presentará otra dificultad en el estado del terreno de juego. Las lluvias caídas durante los últimos días han dejado el césped de Pasarón muy blando, embarrado en algunas zonas e impracticable en otros. El colegiado de la contienda será el que finalmente determine si el choque se disputa o no –lo más probable es que sí lo haga– pero, en caso de que el choque se lleve a cabo, el juego se desarrollará de una manera totalmente diferente a la que las dos escuadras les gusta. Así que el juego directo, los rechaces, las segundas jugadas, las acciones a balón parado... cobrarán gran importancia y, seguramente, determinarán cuál va a ser el marcador final.
De todas maneras, las dos formaciones disponen de jugadores de la suficiente capacidad para hacer frente a esta situación. Así que gente como Jacobo o Borjas, por la parte local, o Pablo Rey y Joselu, por la visitante, podrían marcar diferencias para que los tres puntos sonrían a sus respectivas escuadras. Además, el hecho de que las aficiones se vayan a congregar en buen número en el recinto pontevedrés permitirá que se vea un partido con un ambiente digno de una división superior entre dos de los mejores conjuntos que, por ahora, están compitiendo en Segunda B.

Una visita de gran dificultad