José y Pablo, los dos primeros soldadores formados por Windar ya trabajan en Fene

dos nuevos soldadores de Astano
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Corbetas, diques flotantes, buques logísticos… son algunos de los proyectos con los que Navantia espera hacerse en los próximos meses. Mientras tanto, los astilleros de Fene han encontrado en el sector eólico marino una diversificación de su actividad que ha originado que un grupo de personas, desempleadas hasta ahora, viesen en esta nueva actividad un futuro laboral.
Este es el caso de Pablo García y José Bustelo. Los dos decidieron apostar por la formación y aprovechar la oportunidad que brinda la alianza de Windar Renovables y Navantia para fabricar en el astillero de Fene componentes para dos parques que promueven en mares del norte europeo Iberdrola (parque Wikinger) y Statoil (parque Hywind); se trata de los dos primeros pedidos desde que operan juntas ambas compañías.
De este modo, se marcharon a Asturias a formarse con un curso de soldadura de arco sumergido, después de haber recibido la enseñanza teórica en Fene. Una especialidad poco desarrollada en el sector del naval ferrolano y que requiere de gran maestría para realizarla. De hecho, dada la alta tecnología necesaria para la construcción de las estructuras de estos pioneros parques eólicos, el proceso de soldadura está auditado y revisado casi en su totalidad.

calidad
“La soldadura de arco sumergido supone una calidad muy alta, porque minimiza los errores, además es ideal para grandes espesores de chapas y es un proceso automatizado que ahorra mucho tiempo de trabajo”, señala Pablo García.
Hywind es el primer parque marino flotante del mundo, por lo que las cinco torres actualmente en construcción en Fene son pioneras. Si se demuestra su éxito, tras estas cinco vendrá la segunda fase del parque, hasta completar 500 megavatios. En caso de seguir adelante, la posición de Navantia-Windar es privilegiada.
Tras leer un anuncio en la prensa, Pablo y José se decidieron a aprender el método y después de quince días en un curso de formación finalizaron con el futuro laboral más claro. Atrás dejaron uno y seis años de desempleo, respectivamente, para comenzar a trabajar en Navantia en la construcción del pionero parque eólico flotante.
Los dos valoran la experiencia de lo más satisfactorio y animan a quienes se encuentran en situación de desempleo a que se inscriban en cursos para mantener o alcanzar un nivel de formación aceptable, aunque también advierten de que no todos los cursos cumplen con sus objetivos-
Así José señala que los cursos de formación del antiguo Inem no sirven ni ofrecen la calidad necesaria para finalizarlos con perspectivas laborales, por lo que ve con buenos ojos que sean las propias empresas las que se encarguen de realizar esos ciclos, como ha hecho Windar en este caso para los eólicos flotantes.

experiencia
La experiencia no ha podido ser más positiva, dado que acabaron el curso de formación de Windar el 15 de diciembre y comenzaron a trabajar en la antigua Astano el 29 de febrero. Aunque de momento solo han entrado ellos dos como soldadores de arco sumergido, esperan que” pronto se incorporen todos los compañeros del curso que faltan por entrar”.
Además, esperan que haya trabajo para tiempo y desean que estas perspectivas se traduzcan en que haya mucho empleo para la comarca, por lo menos en el sector eólico, mientras se espera que se retome la construcción naval si se materializan los proyectos anunciados para Navantia en la ría ferrolana.
De hecho, José sigue apostando por la construcción naval, aunque destaca la apuesta por los eólicos, pero considera que realizar buques supone una carga de trabajo mayor y ofrece empleo para más personas, junto con que es una actividad más tradicional en la comarca.
Entre Navantia y Windar suman ochocientas personas trabajando directamente en ambos proyectos, además del empleo generado fuera del astillero por empresas subcontratistas.

pioneros
Los dos jóvenes, Pablo de Pontedeume, y José, de Ferrol, muestran su satisfacción por trabajar en un proyecto pionero donde trabajan con tecnología de última generación y bajo estrictas medidas de control debido a la alta tecnología en la que está envuelto el proyecto.
Para acometer la obra de Hywind, Windar Renovables ha tenido que acometer una inversión en equipos para instalar en Fene que alcanza los 6 millones de euros. También ha tenido que hacer adaptaciones en una nave dadas las grandes dimensiones de las piezas que se fabrican.
Como prueba de la capacidad tecnológica a la que se tienen que enfrentar los dos jóvenes, Windar ha instalado tres parejas de viradores con capacidad de 1.000 toneladas y una pareja de 500 toneladas. Con este equipo se va a construir en Fene la mayor estructura cilíndrica girada del mundo. Cada virador pesa 36 toneladas, por lo que la pareja suma 72 toneladas. Los diámetros de las piezas que se construyen sobre los viradores van de los 6 a los 18 metros.
Además, para acometer el trabajo con éxito, se han instalado dos torres pequeñas para soldadura por arco sumergido y tres torres medianas.

José y Pablo, los dos primeros soldadores formados por Windar ya trabajan en Fene