Puigdemont se someterá “pasado agosto” a una moción de confianza

Puigdemont intervino ante el pleno de la cámara tras votarse la propuesta de cuentas ep
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El presidente de la Generalitat de Cataluña, Carles Puigdemont, se someterá a una moción de confianza “pasado agosto” al haber fracasado la tramitación de los Presupuestos de 2016.
En una intervención ante el pleno de la cámara tras votarse la propuesta de cuentas, constató que no tiene “la misma mayoría” que le aupó a la Presidencia, y con la moción quiere ver si logra una mayoría para seguir con la legislatura o debe convocar elecciones en Cataluña.
Puigdemont se mostró muy crítico con el rechazo de la CUP a los presupuestos: “Han decepcionado las esperanzas de millones de personas que se han movilizado todos estos años para que Catalunya sea un Estado”.

“CUALQUIER PRECIO”
Para él, una vez constatado que los presupuestos no tienen el respaldo de la cámara, no está dispuesto “a cualquier cosa a cualquier precio” para seguir en el Govern; de ahí que haya invocado este mecanismo parlamentario a renovar la confianza del Parlamento de Cataluña.
En este sentido, insistió en que ni se le ha pasado por la cabeza renunciar a su principal misión en esta legislatura: llevar a Catalunya “a las puertas de la independencia”, y por eso seguirá trabajando los próximos meses.
Al no renunciar al proceso soberanista se da la paradoja de que, para superar Puigdemont esta moción, la CUP es el único grupo de la oposición que comparte el objetivo de declarar la independencia y que, por tanto, le puede renovar su confianza.
Si Puigdemont lo consigue, la legislatura seguirá con el mismo plan: dejar Catalunya a las puertas de su independencia en un periodo aproximado de 18 meses desde las elecciones de septiembre de 2015; si no lo consigue, “se desencadenará el proceso para convocar elecciones”.

EL “SACRIFICIO” DE MAS
Puigdemont realizó una intervención plagada de reproches a los anticapitalistas, a los que acusó de imponer sus criterios en el proceso soberanista con diez diputados, mientras que JxSí –el otro grupo soberanista de la cámara-- tiene 62: “No hay proporción ni lógica ni lealtad”.
El presidente recordó que JxSí hizo el “sacrificio” de retirar a Artur Mas como candidato para que la CUP avalara el inicio de legislatura, y lamentó que, como contrapartida, este miércoles los anticapitalistas no hayan sido capaces de retirar una enmienda a la totalidad a las cuentas.
En la misma línea, consideró que la renuncia de Mas fue inédita y noble, pero criticó que la CUP ahora no compense esa decisión y prefiera aliarse con los grupos no soberanistas para rechazar las cuentas. Incluso leyó el punto clave del acuerdo de estabilidad, que recogía que la CUP “se compromete a no votar en ningún caso en el mismo sentido que los grupos contrarios al proceso y/o al derecho a decidir cuando esté en riego” la estabilidad del Govern.
“Sin estabilidad no se puede gobernar”, admitió Puigdemont, que plantea la moción de como otra encrucijada en el proceso: o la cámara le renueva el mandato para seguir adelante –con los votos indispensables de la CUP– o con toda probabilidad convocaría unas elecciones, que pondrían en riesgo la soberanía.

Puigdemont se someterá “pasado agosto” a una moción de confianza