Que no cunda el pánico

Mackay, durante un entrenamiento de la presente temporada JORGE MEIS
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No entraba dentro de los planes del Racing perder su primer partido de la competición liguera en A Malata, pero la plantilla apuesta por mantener la calma tras la derrota ante el Guijuelo. “No tienen que saltar las alarmas sino que, a partir de la tranquilidad, seguiremos mejorando”, explicó al final del partido el defensa Catalá, que propone la receta del trabajo para dar pasos adelante. “Tenemos que seguir trabajando a lo largo de la semana para arreglar esos pequeños errores que hemos tenido esta vez”, añadió.
De hecho, aun sin completar un partido del todo positivo, jugadores como Pablo Rey recuerdan que “por momentos hicimos un buen juego, con varias ocasiones”. Por eso, a pesar de que la intención del Racing sea ganar todos los encuentros que juegue como local, el capitán apunta que “estamos empezando. De hecho, hay que esperar a que los jugadores nuevos se terminen de acoplar al resto del equipo”.

OCASIONES
Haber tenido unas cuantas ocasiones para marcar es otro aspecto que invita al optimismo de cara al futuro. El defensa Catalá, de hecho, recordó que “fue el encuentro en el que más oportunidades tuvimos desde que empezó la pretemporada. El equipo no ha estado tan mal como para reprocharle algo”. Así que, a pesar de la presión que supone ser uno de los favoritos del grupo para acabar entre las cuatro primeras posiciones–“en cuanto a nombre, no en lo que se refiere a presupuesto”, puntualiza–, el defensa insiste en la necesidad de que se mantenga la calma desde dentro para mejorar así los resultados.
Ahora, el partido de mañana contra el Zamora –con motivo de la Copa del Rey– y el que lo va a enfrentar el sábado al Mutilvera –correspondiente a la tercera jornada del torneo de la regularidad– serán los que le brinden al Racing la oportunidad de mejorar sus sensaciones. “La plantilla tiene ganas de ganar, de sumar de tres en tres para así coger confianza... y estos dos partidos serán buenos para lograrlo”, recordó el ferrolano Pablo Rey.

Que no cunda el pánico