Un hueso duro de roer

Álvaro Rey, uno de los fichajes realizados en el mercado invernal, espera ayudar al equipo ferrolano a través de su calidad | daniel alexandre
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En una situación tan delicada como estaba el Racing al empezar la segunda vuelta liguera, un fallo en forma de derrota supone un traspié; si son dos los fiascos consecutivos las alarmas se activan; pero si son tres las jornadas en las que no suma ni un solo punto el estado se vuelve bastante grave. De ahí viene el equipo ferrolano, que se presenta al partido que lo enfrenta al Pontevedra esta tarde –17.00 horas, Pasarón– rozando la desesperación. A dos puntos de la posición que obliga a ganar una eliminatoria para mantener la categoría –ocupada por un Toledo que, igual que el rival que el cuadro verde tiene por delante, tiene un partido menos en su haber– y a cinco de las que garantizan la continuidad en la división, el encuentro cobra una especial importancia por lo que significa, pero también por contra quién se juega.
Y es que el Pontevedra será un hueso duro de roer porque, además, ocupa la última posición de permanencia en la categoría. Así que el partido también es muy importante para él si no quiere verse envuelto en problemas para mantenerse en la categoría. Así que el derbi entre dos clásicos del fútbol gallego en Segunda B, que habitualmente es por todo los alto, esta vez es por todo lo bajo, porque ambos están a punto de llegar al tramo final del campeonato con la intención de lograr la salvación.

Ánimo
Después de que la llegada del técnico Ricardo López ejerciera de revulsivo para la plantilla, las tres últimas derrotas han devuelto al equipo ferrolano a un estado casi depresivo. Pero la plantilla ha trabajado a lo largo de la semana para recuperar una mentalidad positiva y, de esta manera, tener más opciones de conseguir hoy algo positivo y, de esta manera, mirar el futuro con más optimismo de cara a la salvación.
Al menos, el hecho de poder disponer de toda su plantilla parece allanarle las cosas para presentar un once titular competitivo que intente sumar los tres puntos. Pero al Pontevedra, como siempre, “hai que roelo”. Así que el Racing le toca afilar los dientes para comerse ese hueso.

Un hueso duro de roer