El accidente de la fragata noruega agrava la crisis de defensa en el país

Oygarden (Norway), 24/11/2018.- The Norwegian frigate 'KNM Helge Ingstad' partly under water in the sea near Bergen, western Norway, 24 November 2018. Reports state that the recovery operation has just started after the frigate capsized after a collision
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El hundimiento el pasado mes de noviembre de la fragata noruega “Helge Ingstad”, fabricada en las instalaciones de Navantia en Ferrol, sumado a la respuesta del país escandinavo ante la catástrofe, ha terminado por mellar aún más la confianza tanto dentro como fuera e sus fronteras en la capacidad estratégica de su Ministerio de Defensa.

La primera gran crítica surgió a principios del mes de febrero cuando el Gobierno de Noruega señaló que no era posible estimar el coste total de la recuperación de la fragata. Frank Bakke-Jensen, ministro de Defensa, adelantó que “se estima que el rescate (...) tendrá de momento un coste de 500 millones de coronas –más de 51 millones de euros”; un precio que continúa en aumento con cada día que el buque pasa bajo el agua, pues las malas condiciones climatológicas impiden completar la recuperación.

Incompetencia
Semanas después, la prensa noruega comenzó a hacerse eco de las inconsistencias del discurso del Gobierno, en las que trataba de culpar a la constructora del barco, Navantia, sin llegar a adoptar un tono firme y, a su vez, tratando de evitar que se hablase de un “error humano”. Jan M. Moberg, conocido columnista y director ejecutivo del la serie de portales informativos “TU.no”, escribió una feroz crítica en la que acusaba al organismo de tener una estrategia desastrosa.

Moberg señalaba que el desastre de la “Helge Ingstad” es el último de los errores del Ministerio de Defensa, y que debería tratar de dejar de culpar a la naviera y, en su lugar, asumir sus propios fracasos, comparando el choque de la fragata con el escándalo de los helicópteros NH90 –que encargaron en 2001, con una entrega estimada en 2025, un mantenimiento extremadamente caro y una autonomía insuficiente–.

El columnista señaló en su análisis que, a día de hoy, resulta absurdo continuar sosteniendo el argumento de que la fragata podría repararse, criticando duramente el coste del rescate y la utilidad del mismo. Moberg señaló que, tras tantos meses sumergido, el buque no solo habrá sucumbido ya a los efectos corrosivos del agua salada y los embates contra el suelo marino a causa de la mala meteorología, sino que también todos los componentes electrónicos del mismo se encontraban inutilizados y que el coste de su sustitución sería demasiado alto como para que resulte rentable,

Jan M. Moberg puntualiza, además, un detalle muy sonado en el análisis del accidente que el doctor en matemática aplicada de la Universidad Politécnica de Valencia, Pedro Carrasco, publicó el pasado mes de enero. La fragata navegaba a una velocidad demasiado elevada –17 nudos–, que no redujo incluso cuando creía que la señal del petrolero “Sola TS” procedía de tierra y, una vez se produjo el impacto, la tripulación abandonó la nave dañada tan solo 11 minutos después de la colisión.

Del mismo modo, el diario que dirige Moberg informó ayer mismo de que el Gobierno no cuenta con un plan alternativo para la recuperación de la nave, dato confirmado por el director del proyecto de rescate, Anders Penna, que sentenció que “el Plan A tiene que funcionar”.

Críticas de la OTAN
La situación geográfica de Noruega hace de la nación escandinava un bastión en la defensa de la Unión Europea contra Rusia y su entorno, lo que ha extendido las críticas internacionales al entorno de la OTAN.

Según informó recientemente el diario pakistaní “The Nation”, los países que forman parte del Tratado del Atlántico Norte criticaron la actuación de Noruega durante el pasado ejercicio “Trident Juncture” –el último en la que la “Helge Ingstad” participó–, asegurando que mostraba severas deficiencias en su componente estratégico. El representante del país en la OTAN, el vicealmirante Ketil Olsen, admitió ante el diario nacional “Afterposten” que “la organización está preocupada por la falta de persistencia en nuestras Fuerzas Armadas”, señalando que, tras el envío de fuerzas al ejercicio poco quedaba para defender las fronteras.

Esta defensa es crucial dadas las tensas relaciones del Oeste con Moscú, que ahora ve en las fronteras noruegas un ventajoso punto débil.

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