Francisco Muro de Iscar

El estado de la nación

Una Administración vulnerable, antigua, sin medios y con cientos de miles de interinos “fijos” es un freno para cualquier cambio.El presidente debería rendir cuentas sobre la “okupación” de empresas públicas por políticos socialistas; sobre el fracaso de las políticas de igualdad, como el Ingreso Mínimo Vital, que solo ha llegado al 20 por ciento de la población prevista; sobre esa reforma laboral que exige Podemos y que Europa rechaza; sobre el impacto de destrucción de 180.000 empleos motivada por la subida del salario mínimo interprofesional, como ha denunciado el Banco de España; sobre las subidas de la luz y de los combustibles, que Podemos criminalizaba antes y que ahora ha cambiado por “consejos a los ciudadanos para ahorrar”.

¿Dónde está la sociedad civil?

Una falta de liderazgo que no favorece, salvo en casos extremos, la presión, la respuesta o la modulación de las actuaciones de quienes ostentan el casi absoluto poder político.Yo no sé si es posible un mundo más justo, más libre, con menos desigualdades, pero estoy convencido de que si se puede lo tiene que hacer una sociedad civil organizada, vertebrada, que exija ser escuchada por los partidos, que no sea su mera correa de transmisión, que tenga capacidad para llevar al debate político la voz de la calle, los verdaderos problemas de los ciudadanos, sus exigencias, una solidaridad real, una lucha contra la injusticia y la desigualdad.

ETA, las víctimas y la desmemoria

pero no están las heridas incurables que quedaron en las familias de las víctimas, la orfandad y el dolor que siguen vivos y que niegan la paz a las familias de los asesinados, casi siempre por la espalda, ni a los que sufrieron los secuestros, las extorsiones, las amenazas o fueron obligados a huir de su tierra para salvar la vida...