Martes 18.06.2019

No tiene remedio

todo iba demasiado bien. ¡Qué inocentes somos algunos!  Ni se nos pasó por la imaginación sospechar que no se respetaran las decisiones democráticas, tantas veces invocadas por quien ahora las desprecia. Pero, claro, dime de qué vives y te diré cómo actúas.
Que la, todavía, secretaria general de los socialistas ferrolanos nos quiera hacer comulgar con ruedas de molino a propósito de la integración de las distintas sensibilidades con la incorporación, a calzador, en la lista electoral para las inminentes elecciones municipales de dos de sus fieles, sin pacto previo con el candidato, a todas luces imprescindible, pero con la ayuda de la ejecutiva gallega y federal del PSOE, por no se sabe muy bien qué equilibrios orgánicos, me parece de una desfachatez más bien propia del dedazo del Partido Popular de Casado, especialmente, una vez pasado el filtro de la militancia en Ferrol y en el Comité Provincial de A Coruña.
Al final, no se consigue ningún equilibrio orgánico y se alimenta que Ferrol siga dando la espalda a los socialistas. No sé si llegan a entender en Santiago y Madrid que la irrelevancia local lleva también a la intrascendencia en comicios autonómicos y estatales. Tampoco sé si alcanzan a comprender que los afiliados acaban de mostrar con sus votos que no solo quieren pasar página a la ignominiosa etapa anterior, es que quieren cerrar el libro.
Ante esta situación, es comprensible que, fruto del calentón inicial, muchos elegibles, empezando por el propio candidato, quieran tirar la toalla. ¡Anda y que os zurzan! 
Pero, claro, da vértigo dejar todo en manos de la que llevó a los socialistas ferrolanos al abismo, la que enfrentó a la Agrupación, la que perdió más de 6.000 votos, la que laminó la discrepancia, la que empezó con cinco concejales y acabó con tres, la que dejó sin representación institucional socialista, por primera vez, en el Congreso y Parlamento gallego a los vecinos de la ciudad o la que situó en la irrelevancia y ausencia del debate político a su partido. En definitiva, poner todo en manos de quien no tiene la confianza de los vecinos y vecinas de este municipio da miedo.
No sé si habrá tiempo y ganas de reconducir la situación. Pero para que suceda, el candidato y los que conforman la lista electoral tienen que reflexionar entre ellos cómo salir fortalecidos de esta situación para aprovechar la oportunidad que se abre de aportar para que esta ciudad se suba, definitivamente, al progreso del que estamos apeados desde hace tiempo.
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No tiene remedio
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