Lunes 19.11.2018

El calentamiento que se niega

Aunque hay gente que se empeña en negarlo (por ejemplo el nuevo presidente Donald Trump y su administración)

Aunque hay gente que se empeña en negarlo (por ejemplo el nuevo presidente Donald Trump y su administración) las evidencias del calentamiento global son cada vez más incontestables. El pasado año 2016 ha sido el más caluroso de todos los que se tiene constancia. El 2015 era el que tenía el record antes. En Australia, por ejemplo, están sufriendo ahora una ola de calor sin precedentes, con temperaturas que superan los 47 grados centígrados en muchas localidades. Es el cuarto año más caluroso que padecen de forma consecutiva. A esto se suma una crisis energética ante la imposibilidad de hacer frente a toda la demanda de aire acondicionado del país. El Sur está que arde. Pero en el Norte las cosas no van mejor. Un estudio de la Universidad de California demuestra que entre 2005 y 2015, la merma de hielo en Canadá ha aumentado un 1.000 %. En cifras esto supone que cada año se han perdido 30.000 millones de toneladas de hielo. Otro dato del estudio es que en 2005, la pérdida de hielo por culpa de la temperatura del aire suponía el 48% del total. En 2015 este porcentaje se ha elevado hasta el 90%. Sabiendo además que el país americano supone el 25% de todo el hielo ártico, los datos son preocupantes. Hay quienes apuntan a que para el año 2030 el Ártico podría estar desprovisto totalmente de hielo estival. Ante este panorama, y viendo como los esfuerzos de los gobiernos por reducir el consumo de combustibles fósiles no son suficientes, hay quienes empiezan a buscar soluciones más o menos ingeniosas. La última de ellas es la propuesta de instalar 100 millones de bombas eólicas sobre el Ártico. A través de ellas se bombearía agua de mar por encima de la capa de hielo, favoreciendo su congelación y el aumento del grosor de la misma. Según los investigadores que han propuesto esta solución, así se lograría volver a la situación de hace 17 años.  Lo malo es que para hacer esto serían necesarios unos 100 millones de toneladas de acero, entre otras cosas. Un dato que sirve para poner un poco de escala es que toda la producción anual de EEUU apenas alcanza los 80 millones de toneladas. La “solución” requeriría la implicación de una buena parte de los gobiernos del mundo en un momento en que hay quien está más empeñado en levantar muros y ocultar información que de afrontar los auténticos problemas que pueden llevarnos a un punto de no retorno.
 

El calentamiento que se niega
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