lunes 06.07.2020

La edad sí importa

asta que la ministra de Defensa no puso el dedo en la llaga, es decir hasta que no señaló las gravísimas deficiencias en algunas residencias de mayores, la sociedad española vivía alegremente de espaldas al problema. Ahora parece que el personal ha descubierto que sus padres y abuelos, en muchos casos, no están en las mejores condiciones. Añádase que a cuenta del maldito coronavirus muchos no han sido atendidos en los hospitales. Más allá de que en algunas comunidades hubiera además ordenes en esa dirección lo cierto es que algunos profesionales de la Medicina aparcaron su juramento hipocrático. Estaban desbordados, no tenían medios, debían adoptar decisiones sobre la marcha.
Lo cierto es que esta sociedad nuestra lleva mas de dos décadas instalada en el enaltecimiento de la juventud, lo que ha ido provocando en paralelo el desafecto por las personas mayores, que se empezaban a percibir como un “obstáculo”. 
Obstáculo para medrar mas rápidamente en el trabajo y conseguir sustituir a los de más edad. Obstáculo para organizarse la vida sin la responsabilidad de atender a padres y abuelos. Obstáculo para las empresas que preferían mandar al paro a quienes ya habían cumplido los cincuenta o jubilarles anticipadamente porque el sueldo de los de más edad era superior al de los jóvenes. A estos se les podía contratar como becarios y por el sueldo de un “mayor” se podía tener a dos jóvenes o más trabajando.
Incluso la publicidad se reorientó casi en exclusiva hacia los jóvenes. Hemos construido una sociedad tan egoísta como hedonista en la que muchos no están dispuestos a renunciar a un ápice de su bienestar y comodidad compartiendo su vivienda y su tiempo con sus padres o abuelos.
En el pasado reciente el cuidado de los padres recaía en las mujeres y por tanto hoy en día, al menos en algunos casos, es muy difícil que las mujeres puedan compaginar el trabajo fuera de casa con el cuidado de los mayores. Pero si tenemos en cuenta que nuestros padres cobran una pensión esa dificultad mengua. Porque siempre podría haber alguien que estuviera con ellos mientras estamos fuera de casa. O mejor aún, habría que arbitrar formulas para que las personas de mas edad puedan conservar sus viviendas y ser atendidos adecuadamente. Para eso están las pensiones y las ayudas sociales.
Es decir, claro que hay alternativas a las residencias, solo hay que buscarlas. Por ejemplos los apartamentos o casas tuteladas.
Conozco unas cuantas residencias e incluso en las mejores siempre he tenido la sensación de que eran lugares donde se “aparcaban” a las personas de más edad. Se encoge el corazón cuando ves a algunas de estas personas estar pendientes de que les vayan a visitar, la pena de la soledad, el estar todo el día sentados en una sala grande perdidos en sus pensamientos....
Ojalá el coranovirus haya servido para que al menos la sociedad tome conciencia de cómo ha venido tratando a las personas de edad.
Pero mientras tanto no estaría de más que se pusiera en marcha una comisión parlamentaria que estudiara que ha pasado en las residencias y también en los hospitales. Porque las cifras hablan por sí solas: las principales víctimas de la pandemia han sido las personas con más edad.
Hay muchas preguntas que hacer y muchas por responder. Sus señorías deberían de ponerse a ello. 

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