domingo 05.07.2020

A pie juntillas

Creo a cañón que aquel que no se arrepiente de algo malo que hizo en su vida, es tonto de las gónadas. Podría ponerlo en letra más grande, pero no más claro.

Creo a cañón que aquel que no se arrepiente de algo malo que hizo en su vida, es tonto de las gónadas. Podría ponerlo en letra más grande, pero no más claro. Hasta Tony Blair siendo inglés, o quizá por eso, o ser católico converso, se arrepintió de lo de la guerra de Irak, y pidió perdón por tal hazaña bélica basada en la mentira de las armas de destrucción masiva. Pero Aznar no tuvo pelotas. ¡Qué se le va a hacer! Hay fulanos así, dicho con todo mi respeto. Excluidos hijoputas que no cito, que nunca se arrepintieron de crímenes horrendos, de todos los elementos arrepentidos que conozco a través de la Historia, el que mejor me cae, con mucho, es Judas. Ese sí que se arrepintió bien arrepentido, pues se colgó de una higuera por haber traicionado a su Maestro. Sé que es pedir peras al olmo en el caso de Aznar, pero tal vez debería tenerlo muy presente, aunque no siguiera su ejemplo a pie juntillas. Para eso hay que tenerlos muy bien puestos. O quizá ser tonto de los mismísimos... Amén.
 

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