• Martes, 13 de Noviembre de 2018

Los sufridos pensionistas

Acaba de finalizar el año 2017 y la inflación ha cerrado

Acaba de finalizar el año 2017 y la inflación ha cerrado el ejercicio en el 2,1%. Por el contrario la revalorización de las pensiones mínimas alcanza solo el 0,25%, lo que supone una pérdida de poder adquisitivo importante, que se viene acumulando desde 2011, cuando se congelaron las pensiones y luego el Gobierno inventó la fórmula que todavía persiste del 0,25%, que acabó con la revalorización de las pensiones en general.
Si hubiese una deflación, los pensionistas ganarían en su revalorización teóricamente, porque los productos seguirían subiendo lo mismo que los servicios; al igual que lo hacen ahora con una inflación medianamente controlada, lo que lleva a los pensionistas menos favorecidos a perder una parte importante de su poder adquisitivo en su cesta de la compra y afrontar servicios cada vez más elevados. Con el cambio de año, por sistema se suben todos los servicios en la misma o mayor proporción que el IPC. Esto deja en mala posición al pensionista de turno y le obliga a restringir y excluir de la compra determinados productos de primera necesidad, que de otra manera estarían a su alcance.
Lo mismo acontece con los servicios básicos de luz, agua, gas o carburantes, con un IVA desproporcionado en tres de estos tan necesarios para el bienestar actual, que ante las fórmulas empleadas para aplicar las tarifas a los clientes de aquellos servicios obligan a una gran parte de los pensionistas a reducir el consumo; pese a ello, la factura es cada vez mayor. Hoy en día el consumo energético no es que esté penalizado, es que se está poniendo en precios prohibitivos y nadie remedia esta angustiosa situación en que se hallan estos pensionistas, a los que les cuesta mucho sacrificio llegar a fin de mes, mientras que otros ya no son capaces de hacerlo y recurren a ayudas sociales, familiares, amigos, etc.
La pérdida del poder adquisitivo con esta inflación ajustada solo a este ejercicio supone una merma de unos 200 euros en el resto del año 2018 y supone una disminución cuantitativa de unos 16 euros mensuales que se dejan de percibir y eso hace mermar el poder adquisitivo de un pensionista con una paga muy ajustada a mínimos, teniendo en cuenta la fuerte subida de los servicios antes señalados, dicha pensión se ve gravada por una media del 5% que habrá que restar a lo que se cobra de su nómina mensual, lo que supone un agujero importante en cuanto a la diferencia de lo que ingresa y lo que hay que pagar por todos los conceptos de servicios, alimentación, ropa, casa, etc.
Las pensiones deben ser revalorizadas por el bien de nuestros pensionistas. Si hemos llegado al estado de bienestar que tenemos en gran parte fue gracias a ellos. Por tanto existe una deuda de gratitud con todos esos pensionistas y ayudarles a llevar una vida mejor es una obligación no solo del Estado, sino de toda la sociedad.