El trompetista estaba peneque

LOUIS Armstrong fue un músico que tocó la trompeta como nadie; Lance Armstrong, un ciclista que se dopó como nadie. En la localidad sevillana de Castilleja de la Cuesta hay un vecino al que se le dan de maravilla la música de viento y el dopaje. Para estimularse usa el alcohol, que es lo que había consumido cuando lo cazó la Policía Local. Sopló y dio 0,81, el cuádruple de lo permitido, pero costó que soplase, pues se empeñó en usar el alcoholímetro como trompeta y tocar “Las tres caídas”, una marcha de Semana Santa. Como el juez que le toque sea de una cofradía donde no se interprete esa pieza lo tiene claro. FOTO: el alcoholímetro-trompeta | policía de castilleja