sábado 26/9/20

Un premio para los mejores espías

imaginen que los gobiernos de un centenar de países le comprasen máquinas de encriptado a la misma empresa. Imaginen que las utilizasen durante cincuenta años para enviar y recibir las comunicaciones de alto secreto que podían influir en la política y la economía del país. Y ahora imaginen que la empresa de las máquinas pertenecía a la CIA y a una agencia de inteligencia alemana y ambas estuvieron espiando durante todo ese tiempo a medio mundo. Ni a John le Carré se le habría ocurrido un giro tan fantástico. La idea es tan buena que los afectados no deberían ni enfadarse. FOTO: la empresa fabricante de las máquinas

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