domingo 15.12.2019

Ignorantes (y peligrosos)

Como todos ustedes saben, debido a la amplia cobertura mediática que suscitó el hecho, nuestro buque insignia, el “Juan Carlos I”, visitó a finales de marzo la localidad vizcaína de Guecho, recibiendo miles de visitas en las dos jornadas de puertas abiertas que tuvieron lugar. Un centenar de miembros de las plataformas “Ongi Etorri Errefuxiatuak” y por la “Objeción Fiscal”, clamaron contra la presencia de un buque español (¡asómbrense!), en un puerto español. Incluso un manifestante al que una reportera de una televisión dio la oportunidad de expresarse, afirmó que con lo que costaba el buque, se podrían haber hecho (y cito aquí literalmente):  “siete hospitales como el de Urduliz ...y su mantenimiento anual tiene un coste igual a la construcción de seis escuelas”.La protesta de estos grupos finalizó con una performance en la que se tumbaban sobre pintura roja que previamente había sido esparcida por el suelo. No hay cosa más peligrosa que darle voz a un ignorante, sobre todo porque, otros ignorantes (éstos últimos seguramente sin mala fe) se pueden llegar a creer la burda falacia disfrazada de populismo barato. Me pregunto si los que se manifestaban cierran la puerta de su casas cuando entran en ella, o por el contrario si la dejan abierta para que entre todo el mundo. Reconozco que lo ignoro, pero sospecho que sí, que la cierran a cal y canto, y que muchos de ellos la tendrán blindada; e incluso es probable que algunos hayan contratado hasta una alarma...si yo fuera un ignorante o un tonto, podría decirles: ¡Pero cómo gastan el dinero en su egoísta seguridad, cuando con él se podrían haber comprado siete ambulancias!

El hospital de Urduliz tiene 148 camas y ha costado 60 millones de euros. El “Juan Carlos I” costó 360 millones, por lo que si somos rigurosos con los datos, sólo se podían haber hecho seis hospitales como aquel, que por lo tanto podrían asistir a un máximo de 888 personas. Vamos a imaginarnos que colocamos todos esos hospitales estratégicamente a lo largo de la costa española. Estarían separados entre ellos por unos 996 kilómetros. Puestos a imaginar, supongamos que se produce un fuerte terremoto (maremoto) en algún punto de nuestro litoral. El “Juan Carlos I” se podría presentar en pocas horas en el lugar y ofrecer asistencia sanitaria/humanitaria inmediata con independencia de los daños que se produjeran en tierra. En concreto, para un supuesto así, podría dar techo, sin problemas, a unas 1.000 personas. Bueno, ya hemos “ganado” al menos en cuanto a la asistencia en número de personas; vayamos al aspecto sanitario. Si bien es cierto que el buque sólo dispone de un pequeño hospital para catorce camas, dos quirófanos, enfermería, UCI, rayos X, laboratorio y farmacia, no es menos cierto que en esta situación de catástrofe que estamos planteando, al menos podría asistir a los heridos más graves. Pero que yo sepa, ninguno de estos hospitales puede proporcionar agua por sus propios medios, sin embargo el “Juan Carlos I” sí, gracias a sus plantas potabilizadoras por ósmosis inversa, que serían capaces de suministrar agua para un total de 5.000 personas; por no hablar de que también podría mantener el fluido eléctrico de una pequeña población. Por si todo ello fuera poco, el “Juan Carlos I” podría transportar y desembarcar in situ 170 vehículos y 50 conteiner con ayuda humanitaria, y sus helicópteros podrían operar en un radio de acción de casi 200 kilómetros. Mensaje a los ignorantes: informarse; leer; el saber en general; está al alcance de todos. No hacen falta más escuelas de adultos, lo que hace falta es tener un poco de interés y voluntad por conocer la verdad de las cosas.

Ignorantes (y peligrosos)
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