sábado 31/10/20

Un 80% de mujeres que sobrevive a un cáncer de mama tiene miedo a recaer

Este síndrome, denominado la Espada de Damocles, se da incluso en pacientes con buen pronóstico 
Isabel Rubio, directora del Área de Patología Mamaria de la Clínica de Navarra | AEC
Isabel Rubio, directora del Área de Patología Mamaria de la Clínica de Navarra | AEC

Un 80% de las mujeres que consiguieron sobrevivir a un cáncer de mama viven con el miedo constante a recaer en la enfermedad, lo que se denomina el síndrome de la Espada de Damocles, incluso en las pacientes con buen pronóstico. Éste y otros datos sobre supervivientes de cáncer de mama se obtuvieron de una encuesta elaborada por la Fefoc, una fundación privada y sin ánimo de lucro creada en Barcelona que trabaja contra el cáncer desde 1996, y que se dio a conocer coincidiendo con el 19 de octubre, la conmemoración del Día Mundial del Cáncer de Mama.

La encuesta se hizo a 122 mujeres desde los 32 a los 84 años de forma presencial y en línea (60 % de la muestra). Uno de los aspectos clave de la supervivencia a nivel psicológico es la dificultad para olvidar y el constante miedo a la recaída en algunos casos, lo que se conoce como el Síndrome de la espada de Damocles.

Este síndrome se observa, sobre todo, en pacientes oncológicos, y se considera que se padece cuando la incertidumbre o el miedo se hace tan intenso que afecta a la vida de las personas.

Los autores de la encuesta consideran que el porcentaje tan alto (80 %) de mujeres que presentan este miedo a recaer “sería uno de los aspectos a tener en cuenta al planificar programas de recuperación para las pacientes con cáncer de mama”.

Además, se preguntó a las mujeres si hay momentos especiales en los que aparece de forma más intensa esta preocupación a recaer y la mayoría mencionan, especialmente, cuando se acerca una visita de control médico y también cuando sienten alguna molestia física, que les hace pensar en la reaparición del cáncer.

El 43% de las encuestadas manifestó haber necesitado apoyo psicológico a lo largo del proceso de la enfermedad, por motivos diversos, como afrontar la nueva vida tras el tratamiento, una depresión y para ayudar a los hijos a superar esa experiencia.

Laboral

El estudio también abordó las repercusiones laborales y el impacto de la enfermedad en la vida social, familiar y de pareja, y un 82% de las encuestadas que estaban activas laboralmente afirmaron que explicaron en el trabajo su diagnóstico a los compañeros e trabajo. Otro 15% lo explicó a algunos y sólo un 3% no lo dijo a nadie de su entorno laboral.

La mayoría consideró que no existe ningún motivo para ocultar la enfermedad y que, además, es difícil hacerlo al tener que pedir bajas laborales y cambios en el aspecto físico.

Las mujeres explicaron desde despidos a reducciones de jornada por no poder estar al 100%.

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