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Memoria de GAL

Una de las dos aberraciones que palpitan en el dictamen de la llamada ley de Memoria Democrática, que se someterá a debate y votación en el pleno del jueves 14 de julio, es que el primer gobierno de Felipe González, el que alumbraron las urnas del 28 de octubre de 1982, aparece en el texto como una continuación del franquismo en lo que se refiere a la guerra sucia del Estado contra Eta.
 

La otra aberración es que el actual presidente del Gobierno, también del PSOE, aunque en coalición con Unidas Podemos, Pedro Sánchez, lo haya consentido por exigencias de Bildu, cuyos cinco votos son imprescindibles para sacar adelante la ley, una vez que se ha descolgado ERC por no haber conseguido derogar la ley de amnistía de 1977.
 

La intención de los herederos políticos de Eta, compartida por el PNV, es prolongar la estigmatización del franquismo hasta cinco años después del advenimiento de la democracia con el referéndum constitucional del 6 de diciembre de 1978. O sea, como si el PSOE de Felipe hubiera sido una expresión más de la dictadura que violaba los derechos humanos mediante las acciones de grupos armados que practicaron la guerra sucia del Estado contra la banda terrorista Eta.
 

La nueva ley contempla la creación de una comisión que, sin efectos judiciales, investigue las actuaciones de aquella guerra sucia hasta diciembre de 1983. Es decir, hasta el primer año del Gobierno de Felipe González. Y no es que esté de más una vuelta de tuerca más a aquella forma de combatir a Eta. Lo que llama la atención es la falta de simetría en la defensa de la dignidad humana que se manifiesta en la falta de iniciativas semejantes respecto a las barbaridades cometidas por una Eta que asesinó, extorsionó y secuestró a mansalva ¿O es que son menos abominables los crímenes Eta que los de la dictadura franquista o los que se adjudicaron durante la transición a grupos como BVE, ATE, GAE, TRIPLE A o GAL?
 

Que el PSOE aparezca como la continuación del franquismo, aunque sea a efectos declarativos y no judiciales, solo para que Bildu pueda imponer su relato alternativo a la “transición ejemplar” me parece una falta de respeto a la memoria socialista y un insulto a los historiadores.
 

Esto ya no es una profundización en la ley de memoria histórica aprobada en tiempos de Zapatero. Es el GAL que reviven en el ánimo de los enemigos de Felipe González que, cuarenta años después, vuelven a endosarle la decisión libre, unilateral, deliberada, de montar un aparato de guerra ilegal e inmoral, por supuesto, contra Eta. Pero eso funcionó así, por muchas veces que se hable de la guerra sucia como una criatura del PSOE de entonces.  

Memoria de GAL

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