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Leyes a medida

No están engañando a nadie, al contrario, públicamente ERC ha decidido poner luz a sus condiciones y Sánchez les ha comprado el discurso. Los de Junqueras quieren apartarse del cumplimiento de la sentencia condenatoria y para ello tiene que cambiar las reglas de juego después de “jugar” el partido. Por lo tanto, si Sánchez quiere presupuestos, debe ceder a las exigencias separatistas. Que la sedición molesta, pues fuera sedición, que malversación molesta, pues fuera malversación y así sucesivamente. Resulta curioso e indignante ver el mismo día en dos escenarios distintos, pero a la misma hora, dos versiones tan distintas de un mismo hecho cierto: mientras la ministra portavoz se apresuraba a decir que nada tenía que ver la retirada de la sedición del código penal con la aprobación de los presupuestos y escuchar a Rufián anunciar que era condición obligatoria de su partido para que Sánchez se cobrara sus votos. 
 

La ciudadanía en general creyó a Rufián y todos sabemos que eso es así, salvo los voceros gubernamentales y sus tentáculos mediáticos que han sembrado una ceremonia de la confusión que no superaría el propio Goebbels. La impostura del gobierno en este tema es antológica. Duele ver al Estado sometido a los caprichos de quien lo odia y si aún encima es un terrorista condenado el que anuncia el sometimiento duele mucho más. Eso es justo lo que pasó el día que Otegui dijo ante las cámaras de tv que España dependía de aquellos que quieren abandonarla y tal afirmación pasó prácticamente desapercibida. 
 

A la gente parece que no le gusta la verdad y por eso se deja engatusar con discursos falsos y vacíos que, desde el gobierno, se producen cada día. Es como si España estuviera poblada por avestruces que esconden su cabeza bajo la tierra para no ver la cruda realidad. Pero todo tiene un límite y aunque jueguen al despiste una vez más con Franco o con Primo de Rivera la gente ya no traga. Y menos ahora que ya tenemos a la selección nacional en casa de la mano del ínclito Luis Enrique. 
 

Mientras por el mundo adelante pasan cosas, esas que vemos tan lejanas que creemos que nunca llegarán aquí, pero es un error. Que si Cristina la argentina es condenada por corrupción, pues ahí acuden nuestras ministras a mostrarle su solidaridad, que el podemita peruano monta un golpe de estado, partidos que apoyan al gobierno culpan a la casta local para justificarlo. Es lógico por aquello de “cuando las barbas de tú vecino …”. Esto no puede seguir por este camino, ni España va bien ni los españoles estamos felices, como reclamaba la Pepa como obligación de los gobernantes para con sus gobernados. Vivimos en la infelicidad como ya he escrito otras veces en esta columna, con miedo a ir a la compra, a ir a repostar carburante, a la factura de la luz, a las cartas que llegan a nuestros buzones, al fin de mes, en definitiva, con miedo a todo y con esta carga es imposible ser feliz. Pero esto lo sufrimos los ciudadanos de a pie porque los gobernantes y las señorías que los acompañan, no vivieron mejor en su vida y cuando esto sucede y la distancia en la realidad es tan grande entre la clase gobernante y el pueblo gobernado, la ecuación salta por los aires. Mientras Sánchez hace leyes a medida para los delincuentes separatistas. Espero que las urnas sean el muro de contención de estos desmanes.

Leyes a medida

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