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Fusilados al amanecer

Cuando algunas veces escucho a la izquierda política y mediática justificar lo injustificable, recuerdo a mi amigo Eugenio, aquel catalán que pasará a la historia como el mejor contador de chistes de todos los tiempos. El me contó una vez ese chiste en el que un hombre llega muy tarde a su casa y con unas copas de más. Al entrar en el dormitorio se encuentra a su mujer con otro señor en la cama, ella, muy digna, se incorpora y le espeta al marido: ¿qué horas de llegar son estas? El marido perplejo le contesta: ¿cómo que qué horas de llegar son estas? ¿Quién es ese tipo que está en mi cama? Y la mujer, llena de razón, le responde: no me cambies de tema, ¡qué horas de llegar son estas? Con Sánchez pasa lo mismo, él pacta con los proetarras el voto al decreto y desprecia todas las propuestas de Feijóo, lógicamente el presidente del PP vota que no y Sánchez le dice que el tema del que se trata da igual que lo saque adelante con Bildu que lo importante son las medidas.


Es decir, para Sánchez el fin justifica los medios y si hay que pactar con el demonio va y lo hace con total naturalidad, eso sí, al mismo tiempo que afea los pactos con Vox que, que yo sepa, no han matado ni secuestrado a nadie. Ahora veamos otro ejemplo, imagínense ustedes que un gobierno del PP espía a los golpistas catalanes en pleno proceso de secesión con el que pretendieron romper a la brava la constitución española.


El PSOE estaría acusando al partido de Feijóo de fascista, de ser una fábrica de independentistas, de utilizar políticamente las instituciones del estado de forma partidista. Los medios de izquierdas no dudarían en lapidar en la plaza pública al PP entero acusándole de prostituir la democracia. Y es que hay que reconocer que la izquierda sabe perdonarse todo, absolutamente todo, contando para su blanqueo con una red bien tejida de periodistas y tertulianos amigos que saben ver la paja en el ojo ajeno antes que la viga en el ojo socialista.


Como si no se explica que estemos con el tema de la comisión que, por su trabajo, ganó el hermano de Ayuso (50.000 euros) y del desfalco de Andalucía que protagonizaron los socialistas ni se hable. El partido socialista de Sánchez se ha quedado sin mensaje, sin proyecto para España y basa su actuación política en la siembra de miedos, en la baja política y en el ataque desmesurado a la oposición que no le ríe las gracias. Miren ustedes, permitir el acceso de Bildu a los secretos del estado es, exactamente lo mismo que meter al zorro en el gallinero y facilitarle la carta del menú. Un precio altísimo que España tendrá que corregir en cuanto sea posible. A partir de ahora, cuando el gobierno conceda libertades o indultos a etarras o golpistas, que nadie se sorprenda, son las treinta monedas que Sánchez ha decidido pagar a los traidores. Eso sí, si fuera el PP el que hiciera estas tropelías democráticas, una legión de políticos y medios de comunicación estarían prestos y dispuestos a fusilar, políticamente, al PP, posiblemente al anochecer porque madrugar no es una característica de la izquierda de moqueta.

Fusilados al amanecer

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