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El diagnóstico de Cantinflas

Mario Moreno “Cantinflas” conquistó al público hispanohablante con sus monólogos delirantes que pronunciaba con asombrosa naturalidad y sencillez. Con ellos hizo reír y llorar y ayudó a pensar a mucha gente porque sus palabras llevaban siempre un mensaje social profundo.  
 

Desde hace unas semanas circula por la red una frase que atribuyen al genial actor mejicano que es como un diagnóstico certero de la situación económica actual: “Estamos peor pero estamos mejor, porque antes estábamos bien pero era mentira. No como ahora, que estamos mal, pero es verdad”. 
 

Yo no sé si la vicepresidente Calviño conoce las palabras del cómico, pero su discurso optimista, al estilo Solbes, ha variado. Ahora “tenemos que prepararnos y trabajar en un escenario de inflación más persistente y elevada. Los próximos trimestres van a ser complejos”, advierte. Por tanto, preparémonos para lo peor.  
 

No quiero marearles con la inflación, la guerra, la pandemia, la recesión que se anuncia, la disciplina fiscal que viene…  Ni me atrevo a decir que este desastre de ciclo económico anticipe un nuevo ciclo político. Tan solo corroboro que estamos mal económicamente y estamos peor políticamente -vean el debate del Estado de la nación- con un gobierno convertido en “la casa de Tócame Roque”: dividido, desacreditado e incapaz de ocuparse con coherencia de los asuntos del país.  
 

Pero, siguiendo en clave de humor, en medio de esta crisis me acuerdo de Ciprián de Penalba, un campesino leído y pragmático que, cuando en el tardofranquismo apareció el “caso Matesa” que parecía traer el fin del mundo sentenció: “non hai problema, o país pode con todo”. Y tenía razón, aquel escándalo fue una simple anécdota.  
 

Si viviera hoy, don Ciprián seguiría diciendo que el país aguanta lo que le echen, pero añadiría “hasta que revente”. Si eso ocurriera, que no es descartable, citaría el dicho, también certero, de un recluta que conoció en Parga cuando allí había unas instalaciones para adiestrar a los quintos. El muchacho, poco dotado, era incapaz de aprender las “lecciones de la instrucción” y el sargento, sabiendo de sus limitaciones, hizo un aparte con él y le dijo:  -“A ver, hombre, ya que tiene dificultades para aprender la instrucción, por lo menos diga ¡Arriba España!”. Y el muchacho, con esa ingenuidad que está entre la retranca galaica y sus escasas luces, le contestó: “Sabe o que lle digo, mi sargento, ¡o que a tirou que a levante!
 

“Ahí está el detalle”, diría Cantinflas. Claro que los que ahora están dejando a España como un solar se irán de rositas y cuando lleguen otros que tengan que levantarla, aquellos mandarán incendiar las calles. Pero, tranquilos, ¡el país puede con todo!

El diagnóstico de Cantinflas

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