miércoles 08.07.2020

Diego, superviviente del coronavirus: “Me entristece saber lo que sufrieron”

El gallego consiguió vencer al Covid-19 tras 21 días completamente sedado y “con un pie en el otro lado”
Diego Framil, en la habitación del hospital | efe
Diego Framil, en la habitación del hospital | efe

Tras 21 días completamente sedado y “con un pie en el otro lado”, Diego Framil consiguió vencer definitivamente al coronavirus y está de vuelta en su casa, una situación, confiesa a Efe, de la que no fue consciente y que ahora ha logrado entender mejor a través de “saber lo que sufrieron los demás”. “Yo sé que el día 5 de abril entré por urgencias pero poco más. Los días siguientes he de reconocer que tengo como una laguna mental, no sé si por causa de la fiebre, porque actuaba casi inconscientemente”, asegura Diego, recuperado de la enfermedad del Covid-19 generada por el coronavirus SARS-COV-2.

Con humor, señala que su situación le recuerda a la película “Resacón en las Vegas”, cuyos protagonistas descubren los excesos de la noche anterior tras ingerir, sin saberlo, una potente droga. “Sé que escribí mensajes a mi pareja y a mi familia pero si no es por los wasaps no recordaría nada”, indica en una conversación telefónica.

Diego tocó fondo el 5 de abril. Su temperatura era elevada. Le costaba respirar y la comida no le sabía a nada. Ese día estaba con su madre y quiso ir a su habitación, pero cayó desplomado en el pasillo. Su presión arterial: 9-5.

A los dos días de estar en el hospital, su pareja, Alexandra, recibió una llamada del doctor informando de que la salud de Diego había empeorado y que iban a sedarlo por completo. 

Extracorpórea
Los médicos tuvieron que tratarle con la técnica de circulación por membrana extracorpórea (Ecmo) durante 19 días de los 29 que pasó en la unidad de críticos del Hospital de Santiago.

Durante ese tiempo, tanto su pareja como sus familiares temieron por su vida, ya que es una técnica de “ultimo recurso” consistente en canular arterias y venas del enfermo para desviar la sangre a un sistema exterior a su organismo para oxigenarla y reintroducirla en el paciente.

A pesar de estar “cerca de la muerte”, Diego confiesa no recordar nada y su percepción es la de haber vivido “una película”, ya que permaneció todo ese tiempo “soñando”, asegura.

“Solo sé que no sé nada”, era la frase o muletilla más repetida por Diego al despertar en la unidad de reanimación tras 21 días de “angustia” tanto para el personal médico como para sus familiares. 

Antivirales contra el ébola
“Me han contado que se vivieron momentos de auténtica montaña rusa. Tuvieron que emplear medicación especial que pidieron a Madrid, antivirales para combatir el sida o el ébola y finalmente conectarme a la Ecmo, que fue lo que me salvó”, afirma. 

“Cuando me desperté era como un ordenador. Tenía que respetar la CPU”, explica Diego, que al despertar preguntó a sus familiares por la situación en las calles, algo que nadie llegaba a comprender.

“Una vez que la sedación va pasando y vas escuchando a la gente, la mente vuelve a ponerse en su sitio con datos actualizados y ya empiezas a ser un poco consciente de lo que pasa”, señala.

Y es que lo que más a emocionado y entristece a Diego de toda esta crisis ha sido lo que no ha vivido: el sufrimiento de los demás. “Una vez que estás sedado da igual lo que hicieran con tu vida. Yo no era consciente de que estaba a punto de irme al otro barrio. Lo que más me emociona, porque después he escuchado a mi familia y a mi pareja, es entender lo que sufrieron”, reconoce. 

Ahora, más tranquilo, de vuelta a casa, Diego tiene su mente centrada en recuperar la musculatura y la movilidad perdidas, después de tanto días hospitalizado, aunque también desea en un futuro próximo tener la oportunidad de ver y conocer a todo el equipo médico que le salvó la vida, al que está “muy agradecido”.

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