Martes 21.05.2019

Un familiar de un fusilado en Ferrol declara ante la jueza argentina que instruye los crímenes franquistas

Un familiar de un vizcaíno fusilado en Ferrol en 1936 declaró la semana pasada por videoconferencia ante una jueza argentina que instruye la querella contra los crímenes fascistas de la Guerra Civil y el franquismo. Se trata de un pariente de Teófilo Zorroza, que formaba parte de la tripulación del vapor “Udondo”, matriculado en Bilbao, y que transportaba carbón de Gijón a Barcelona.

Un familiar de un vizcaíno fusilado en Ferrol en 1936 declaró la semana pasada por videoconferencia ante una jueza argentina que instruye la querella contra los crímenes fascistas de la Guerra Civil y el franquismo. Se trata de un pariente de Teófilo Zorroza, que formaba parte de la tripulación del vapor “Udondo”, matriculado en Bilbao, y que transportaba carbón de Gijón a Barcelona. De la noticia se hizo eco el pasado domingo el diario Deia, que relata cómo el 12 de septiembre de 1936 el “Udondo” fue apresado a diez millas del norte de Gijón. En principio la tripulación –formada por 40 personas– y dos pasajeros que eran afiliados a la CNT fueron trasladados a Ribadeo y posteriormente a Ferrol, donde se ordenaron los fusilamientos sin acusación documentada, juicio ni sentencia previa, según consta en un documento de la época. Al parecer, el bando fascista se apropió del dinero y joyas que portaban los marineros: 9.421 pesetas, 20 libras esterlinas, un aro y un anillo de oro, un monedero de plata y dos cadenas de oro con medallas de oro y plata respectivamente. Los fusilados fueron eterrados en una fosa común.

El fallecido
formaba parte de
la tripulación del vapor “Udondo”

La epopeya del “Udondo” se recoge también en el libro de Xosé Manuel Suárez “armas para la República”.

También en Ferrol fueron fusilados los tripulantes del “Mar Cantábrico”, perteneciente a una armadora vizcaína y que viajó a Estados Unidos en busca de armamento para reforzar a los leales a la República. Fue capturado el 10 de marzo de 1937 en las cercanías de Santander y la mitad de sus tripulantes, veintiséis, fueron fusilados en la Punta del Martillo, en el Arsenal. Los cadáveres se enterraron en San Mateo, donde se ha colocado una placa conmemorativa.

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