El “skyline” del astillero de Navantia Fene, ejemplo evidente de renovación y cambio de ciclo

se observa cómo las jackets han transformado la imagen del astillero y, por extensión, de Fene, donde desde cualquier punto se pueden ver las cimentaciones de la eólica marina, donde antes había grandes petroleros | j.meis

Fene no se entiende sin su astillero, sin la factoría al amparo de la cual creció y se transformó en el municipio que es hoy, convirtiéndose en el tercero en importancia de la comarca. Se trat a de una localidad eminentemente obrera que, lamentablemente, ya no vive de la fábrica como antes, “aqueles tempos non volven máis”, como recuerda M. Iglesias, septuagenario desde cuyo salón de su casa se puede ver la grúa pórtico como si de un elemento más de la decoración se tratase.


En Fene viven muchos de aquellos que participaron antaño en la construcción de los que fueron considerados como hitos de la ingeniería naval, y es que no se esperaba menos del que fue considerado como el más importante astillero del mundo en la construcción de petroleros. Así, por las calles del municipio pasean y disfrutan de su jubilación quienes tomaron parte en la construcción del mega buque Arteaga, o muchos de quienes trabajaron en la reparación del Discoverer Enterprise, tras derribar el puente de As Pías, también quienes disfrutaban de aquellas botaduras de barcos como el gran  acontecimiento social de la temporada, en definitiva, en Fene se tiene muy presente el astillero. “Es que el astillero está ahí, se ve desde casi todas partes, forma parte de nuestro día a día, aunque ya no tanto desde un plano laboral”, recuerda Roberto, vecino del lugar, de 45 años. No trabajó en el astillero ni tampoco su familia, aún así la factoría forma parte de su vida, de su historia personal. “Yo recuerdo pasar ratos viendo salir los coches del astillero desde nuestra casa en Perlío, las sirenas sonaban y se escuchaban en todo el concello y yo tan pronto las oía salía a la terraza de casa (en la zona de la estación) y me pasaba un rato viendo aquella hilera interminable de vehículos que parecía que no se acababa. Me encantaba esperar a ver salir el último, el astillero formó parte de nuestras vidas desde pequeños y todavía hoy”.


Jorge Fernández es vecino del lugar, llegó a Fene con tres años,  en 1975, junto con su familia, que como tantos otros lugareños llegaron desde otros puntos de Galicia al municipio en busca de oportunidades laborales en el astillero. “Ya nunca nos fuimos, aquí nos asentamos mientras mi padre empezó a trabajar en las compañías por un tiempo”, recuerda. Asegura que elementos como las grúas o la imponente grúa pórtico forman parte de la estampa fenesa desde que tiene recuerdos. Hoy esa escena está algo cambiada. “La verdad es que con ese color verde que le han puesto a la grúa resulta casi imposible no verla, yo hago muchas rutas a diario y mires desde donde mires te la encuentras, pero también las jackets, que le han restado gran protagonismo en los últimos años y ahora forman parte del paisaje local, vayas por donde vayas es difícil no verlas, y desde algunos puntos hasta logran ocultar a la pórtico”, explica.


La construcción de jackets en Navantia Fene se inició en 2017 y hace justo un año se alcanzó el centenar de estructuras ejecutadas. Ahora se trabaja para concluir un último envío de 62 unidades para Saint Brieuc, en la Bretaña Francesa.

 

 

Los comienzos de Astano


El hecho más relevante del siglo XX para Fene fue, sin duda, la creación de la factoría naval de Astano (Astilleros  y Talleres del Noroeste) en Perlío en 1941. En los primeros años el astillero se dedicó a la construcción de pequeños buques pesqueros de madera –”Comandante Lobo” fue el primero–, para transformarse, tres años después, en una Sociedad Anónima, lo que les permitió acrecentar sus capitales, y ampliar sus actividades ocupándose ya de la construcción de buques de mayor calado.


A partir de 1963 el número de trabajadores de la factoría fenesa creció de forma muy importante –llegaron a ser 12.000 frente a varios cientos de la actualidad– y se produjo una importante modernización de sus sistemas de trabajo hasta convertirse en uno de los principales astilleros del mundo especializados en la construcción de grandes petroleros de 300.000 toneladas. Ya en 1975 la factoría se incorporará al grupo de empresas dependientes del Instituto Nacional de Industria.


La década de los años ochenta estuvo marcada por la reconversión del sector naval que se avivó a partir de 1984. Astano fue absorbida por el grupo Izar (actualmente Navantia), que llegó a ser el noveno grupo de construcción naval del mundo y el segundo de Europa, tras la fusión de los astilleros españoles públicos civiles de “Astilleros Españoles” (Cádiz, Juliana, Manises, Astano, Puerto Real, Sestao y Sevilla) y militares de Bazán (Ferrol, Cartagena y San Fernando).  Cabe recordar que en 62 años de actividad del astillero salieron 280 buques. 

El “skyline” del astillero de Navantia Fene, ejemplo evidente de renovación y cambio de ciclo

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