Miércoles 12.12.2018

Reportaje | Iberdrola inicia la instalación de las jackets locales en las profundidades del Mar del Norte

Las primeras jackets desarrolladas por Navantia en su astillero de Fene para el parque East Anglia One de Iberdrola en aguas inglesas han comenzado a ser instaladas.

Las jackets son enviadas desde las instalaciones de Navantia Fene al puerto de Vlissinger, Holanda. Una vez allí son cargadas en el buque “Bokalift 1” y llevadas 63 millas náuticas mar adentro donde se instalan sobre los pilotes fabricados  en la factoría de Avilés  | jorge guzmán/iberdrola
Las jackets son enviadas desde las instalaciones de Navantia Fene al puerto de Vlissinger, Holanda. Una vez allí son cargadas en el buque “Bokalift 1” y llevadas 63 millas náuticas mar adentro donde se instalan sobre los pilotes fabricados en la factoría de Avilés | jorge guzmán/iberdrola

Las primeras jackets desarrolladas por Navantia en su astillero de Fene para el parque East Anglia One de Iberdrola en aguas inglesas han comenzado a ser instaladas. Tras ser fabricadas en la ría de Ferrol, las gigantescas estructuras son trasladadas mediante un buque de transporte con una cubierta sumergible hasta siete metros hasta el puerto de Vlissinger, en Holanda, donde son almacenadas hasta su colocación junto a los pilotes de sujeción producidos en Avilés.
Se trata de un proceso largo y costoso, con casi 10 años de planificación a sus espaldas y una ejecución en la que cada pequeño paso es toda una obra de ingeniería. Según informa Iberdrola la construcción de este parque, que en el momento de ser construido será el de mayor envergadura de la tierra, resulta mucho más compleja que la realizada en aguas alemanas con las instalaciones Wikinger. El Mar del Norte, si bien menos frío que el Báltico, posee unas aguas turbulentas de grandes corrientes y fuertes vientos que obligan a calcular cada paso del proceso de forma milimétrica. De hecho, la compañía energética señala que las labores de construcción se intensifican en los meses de verano, pues los parones por condiciones meteorológicas adversas son de 2 o 3 días en lugar de varias semanas.
La producción de jackets y de pilotes está dividida entre España, China y Arabia Saudí, fabricándose en Galicia 42 de las 102 estructuras que conformarán el parque. La subestación, de 1.144 metros cuadrados, también será producto nacional, construida por Navantia Puerto Real en la bahía de Cádiz. La elección de una configuración de tres patas para los soportes, frente a las de 4 del parque Wikinger, no es casualidad; responde tanto a necesidades de almacenaje y transporte como a las bondades estabilizadoras de una configuración triangular.
En la actualidad ya han sido instalados un total de tres jackets y ocho juegos de pilotes, todos ellos de producción española. Este procedimiento resulta extremadamente complejo dada la precisión requerida en contraposición a la dificultad de construir sobre el lecho marino. La compañía cuenta con dos naves para esto, la “Bokalift 1” y el “Olympic Taurus”, encargándose el primero de la instalación y el segundo de las labores de mantenimiento y análisis del fondo. El buque “Bokalift 1” es toda una maravilla de la tecnología; se trata de un barco reconvertido que cuenta con un sistema de estabilización mediante análisis de las oscilaciones marinas que permite dejar la cubierta completamente quieta. Este proceso es mucho más costoso que el clásico anclaje al lecho por cada operación, pero a la larga aporta grandes ventajas como un significativo ahorro de tiempo. El barco está equipado con una grúa capaz de mover hasta 3.000 toneladas en un radio de 28 metros, indispensable para la instalación.
Para la colocación de los pilotes se utiliza una plantilla de 600 toneladas que se coloca en el fondo marino para regular la posición de los mismos hasta que se martillean. Una vez clavados se instalan encima las jackets que servirán de base a los molinos y se limpia y draga la conexión mediante el “Olympic Taurus”, el cual también coloca el hormigón que inmoviliza el conjunto. Las estructuras se colocan a una profundidad media de 45 medios, por lo que sobresalen otros 20 por la superficie; a ellos habría que sumarle la altura de los molinos, que con un mástil de 87 metros de alto y unas aspas de 154 metros de diámetro crearían una estructura de 235 metros de alto, superior a la Trump Tower de New York.
El sector de la eólica marina es un campo en pleno crecimiento, por lo que toda planificación debe hacerse teniendo en cuenta los avances tecnológicos futuros. El parque East Anglia One contará con 102 turbinas de 7 megavatios y 850 toneladas cada una, lo que generará un total de 714 mw de energía cuando entre en funcionamiento en 2020, suficiente para proveer electricidad a 600.000 hogares británicos. Sin embargo la tecnología evoluciona deprisa, por lo que la compañía calcula que al inicio del ciclo de vida de esta instalación comiencen a fabricarse turbinas de 10 megavatios, y que se alcanzarán los 15 una década después.

Tesoros de las profundidades
Trabajar en el lecho marino puede traer consigo descubrimientos inesperados. El parque East Anglia One está situado en plena ruta de escape de los bombarderos de la Luftwaffe alemana durante la segunda guerra mundial. Cuando estos eran interceptados solían soltar su carga explosiva en mitad del mar para poder así evadirse de los cazas de la RAF.
Es por esto que el buque “Olympic Taurus” tiene además la función de analizar el fondo oceánico en busca de anomalías magnéticas. La búsqueda de bombas perdidas y minas de profundidad es una tarea primordial en el proceso de construcción de parques eólicos marítimos.
Según explica Iberdrola, de momento no se han hallado restos de explosivos y por lo general toda anomalía suele deberse a restos metálicos de otras características. Sin embargo esta búsqueda es fundamental para garantizar la seguridad del proyecto y en más de una ocasión ha traído sorpresas inesperadas. En septiembre de 2012, durante un estudio de construcción de un parque en la costa de Northfolk, Inglaterra, se encontró un submarino U-31 alemán de la Primera Guerra Mundial. Este sumergible fue hundido por una mina submarina y dado por desaparecido en enero de 1915, y desde su descubrimiento la marina holandesa trabajó durante cuatro años en su identificación.

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