Jueves 23.05.2019

Reportaje | Chanfaina Lab, un ejercicio de tolerancia con el audiovisual gallego

San Sadurniño es el centro del audiovisual gallego donde jóvenes promesas compartirán espacio con personas renombradas del gremio. El primero de los cortometrajes estrenados en el Chanfaina Lab 2019 aúna el mundo ecuestre y la perseverancia de su creadora, Catalina Rodríguez, una joven de tan solo 13 años

Catalina Rodríguez Rico, a punto de presentar su cortometraje
Catalina Rodríguez Rico, a punto de presentar su cortometraje

Catalina Rodríguez Rico es una estudiante de tercero de la ESO, que con tan solo 13 años ha creado su propio corto. Titulado “A rapaza que borboriñaba aos cabalos” el primer video presentado para esta edición causó un gran interés durante su primera visualización el pasado viernes.


Lamas, lugar de donde es originaria la joven también fue el encuadre escogido para la creación de la historia.
Para dar forma a la pieza audiovisual, Catalina estuvo acompañada en todo momento por su abuela la youtuber Maruxa da Laxe, también está en el grupo de Pablo Martínez y Iago Lourido, auténticos vendavales creativos que vienen pisando fuerte en el pequeño pero gran movimiento audiovisual de San Sadurniño.

Su relación con este evento comenzó el año pasado cuando Cata, como la llaman sus amigos, acudió a los cursos ofrecidos dentro de la programación del Chanfaina Lab.


Su creación titulada “A rapaza que borboriñaba aos cabalos” toma de referencia la famosa película de Robert Reford y la música del filme de animación “Spirit”.


Catalina, protagonista y creadora de esta obra, grabó durante cinco horas en total, a lo largo de varios días de entrenamiento con el potro, que le han cedido sus vecinos para que ella misma dome.

Todo el contenido quedó reducido a seis minutos de grabación, tras un laborioso proceso de selección y montaje centrado en la procura de la autenticidad y la belleza. Pretendiendo mostrar una sensación de tranquilidad. La exaltación de la belleza y la amistad son dos aspectos intrínsecos en cada plano del corto, garantizados por instantes tiernos proporcionados por el cariño humano y la complicidad de una niña con un pequeño caballo.


Un dato a destacar es la primera idea que tuvo Catalina, ella misma nos cuenta, “tenía en mente grabar algo con los animales y resultó que mi vecino separó a un potro, Farruquiño, de su madre. Y tuvo el permiso para amaestrarlo con el proceso de “doma natural” que consiste en acompañarlo e enseñarle pequeñas cosas”.


Para conocer la historia tendrán que visualizar el corto, visible ya la página oficial de Chanfaina Lab. Del que nos adelanta Catalina “no podrá ser montado hasta dentro de dos años por su amaestradora dada su complejidad física por el momento”.


Hace cinco años nacía la idea de promover el sector audiovisual en el Concello de San Sadurniño. Las personas que lo hicieron posible son las que en la actualidad siguen al mando del proyecto: Carmen Suárez, Sabela Íñiguez, y Manolo Gonzalez, con quien hablamos sobre el festival y lo que aporta para los apasionados de contar historias mediante imágenes.

Manolo comenta que se consideran a si mismos “el equipo de cocina. Nosotros llevamos los ingredientes y los participantes en el evento hacen posible las recetas”.


El plan que llevan extendiendo desde su creación en el año 2014, sigue siendo el mismo, que es “recuperar la idea de que el cine es la creación de los vídeos, las historias y verlas todos juntos en comunidad. En un lugar donde no exista ningún tipo de jerarquía, todos por igual disfrutar de la cultura creada por y para todos los participantes y curiosos que acudan” dice el profesor de historia y apasionado del universo audiovisual desde los años ochenta.
Un plan lúdico

Jugar es otra de las premisas de esta nueva creación, es un plan totalmente lúdico donde toda la ciudadanía de San Sadurniño disfrute y forme parte del plan.


Antiguamente, sólo los cineastas podían crear una película o un cortometraje. En la actualidad, todo el mundo puede desarrollar una historia gracias a la cantidad de soportes que disponen de una cámara; una tablet, un ordenador o un teléfono puede ser el recurso clave para crear desde cero un vídeo, hay que valorar esos recursos y utilizar todas las facilidades que dan. Gracias al avance de las nuevas tecnologías personas cada vez más jóvenes ven posible iniciarse y crean sus propios trabajos.


Manolo González, afirma que “todo el mundo hace películas y fotografías. Incluso con el móvil. En la primera edición no había representación del pueblo. En esta edición el 60% de la participación corresponde a cineastas locales. Concretamente hay tres chavales de 13 años, cuatro que comprenden las edades entre los 18 y 20 años y cinco adultos con más de 70 años”.

Como bien apuntábamos anteriormente, la gente que comienza en este gremio comparte espacio con otras ya consolidadas, “en total hay 150 vídeos donde la igualdad es la filosofía que funciona de nexo en Chanfaina Lab; Catalina Rodríguez que presenta su primer corto, por ejemplo, compartirá espacio con Adrián Canoura, que tiene obras más complejas” comenta uno de sus coordinadores.

Seis años
Hay muchas formas de hacer películas, películas experimentales, como son algunas de las presentadas en nuestro caso. Y mediante la tolerancia, otras formas de contar son válidas al mismo tiempo que otras más elaboradas.
Cada vez parece que más gente está animada a participar, Manolo explica que “La acogida es magnífica la gente llena los asientos de la Casa de la Cultura. Esto reafirma la idea del plan inicial y en base al cual trabajamos en todo momento, que en la variedad está el gusto, el público es diverso y concibe de manera distinta todas las obras que allí proyectamos”.


Y entre personas destacadas del gremio acudieron ya Margarita Ledo e Iván Tenreiro, miradas expertas que participan comparten asistencia con otras sencillas.


El Chanfaina Lab está evidenciando su éxito, tienen ya 50.000 visualizaciones en su canal de Youtube, hecho que augura muchas ediciones más en San Sadurniño.


Tras la estela que dejaron las grandes producciones gallegas en 2018 como fue la serie Fariña. El audiovisual gallego avanza y parece un recurso en auge para los jóvenes. Manolo Rodríguez en su trayectoria como indica, “llevo viendo el devenir desde el año 1984, momento desde el que no paró de crecer. Hay una nueva vertiente artística “o novo cine galego”, mucha información a través de la red, que lo ha normalizado”.


Lo importante en el campo de la imagen es tener algo que contar y hacerlo. Es la idea central y desde la organización afirman que “pretenden ser pequeños porque lo pequeño es hermoso y por eso funciona. Estamos haciendo que la gente tenga acceso a este tipo de historias con grandes creadores”

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