sábado 16/1/21

Luis López: “Para algunas personas que participaron en el rodaje, el marzo del 72 de Ferrol era un referente fundamental”

Director de cine

Su película “El año del descubrimiento” pone el foco en las protestas obreras de 1992 en Cartagena con motivo de la dura reconversión industrial para a partir de ahí abordar otras cuestiones como el relevante papel de la acción sindical

El director murciano presentó ayer su película en el Dúplex  | alicia seoane
El director murciano presentó ayer su película en el Dúplex | alicia seoane

El 10 de marzo de 1972, los trabajadores de la antigua Bazán Daniel Niebla y Amador Rey morían a manos de la policía franquista durante una protesta en defensa de los derechos de los trabajadores en la ciudad naval. Veinte años más tarde, cuando España celebraba con euforia los Juegos Olímpicos de Barcelona y la Expo de Sevilla, en otra ciudad con gran peso en el sector naval, Cartagena, la reconversión industrial estaba haciendo trizas la vida de muchas familias. La contestación social a la delicada situación se tradujo en una dura movilización que culminó con la quema del parlamento autonómico murciano con cócteles molotov. Este capítulo de la lucha obrera constituye el punto de partida de la película “El año del descubrimiento”.

Estrenada el pasado día 13, fue definida en el festival de Rotterdam como uno de los mejores documentales de la historia del cine español, logrando hasta el momento varios reconocimientos. Su director, el murciano Luis López Carrasco, visitó ayer Ferrol para presentar la cinta.

Lo hizo en el cine Dúplex, que tras agotar las entradas para la única función que en principio estaba programada, decidió a comienzos de la pasada semana organizar un segundo pase, también con una excelente respuesta por parte del público.

El realizador, que estuvo acompañado por el histórico líder sindicalista ferrolano Rafael Pillado, destacó el carácter especial de esta cita. “Para todo el equipo, la presentación en Ferrol era algo especial, porque en Cartagena también está Navantia, y la vinculación de las dos ciudades a través de esta empresa es histórica. Incluso en el propio proceso de rodaje, cuando hablábamos con la gente de Comisiones Obreras, que tienen un protagonismo importante para el film, para ellos los sucesos de marzo del 72 de Ferrol eran una referencia fundamental, ya que en la película aparecen también históricos de la lucha antifranquista”, comentaba ayer horas antes de su participación en el coloquio que complementó el pase.

“En veinte años, el país cambia mucho, pasa de la dictadura a la democracia y en la película se percibe muy bien cómo esta tradición de personas pertenecientes a la lucha antifranquista, que además suelen ser hijos o nietos de personas represaliadas en la Guerra Civil, son las personas que van a mantener el vigor del movimiento obrero y sindical de los años 80 y van a hacer posible que en el 92 puedan mantener todavía un poco sus puestos de trabajo. En la película también se va viendo cómo al desaparecer esa generación hace cambiar el propio movimiento sindical y se convierte en otra cosa”, explica.

La película, que transcurre en el interior del bar cartagenero de La Tana por el que hasta cerca de medio centenar de personajes van abordando sus preocupaciones, intereses y anhelos en relación a la crisis industrial, aborda también, precisamente, la actualidad del sindicalismo a través de diferentes puntos de vista para platear "por qué, a lo mejor, han perdido una cierta conexión con las capas de la sociedad".

Lejos de ofrecer un diagnóstico de la situación, “creo que obedece a muchos factores”, dice, el realizador, “parecería que son sindicatos que a lo mejor se forman pensando en centros de trabajo grandes que ya no existen en la actualidad”. Añade otra consideración. “Durante los años 80 y 90 se estimuló mucho por parte de los grandes medios la idea de que la sociedad ya no era trabajadora, que en lugar de proletarios éramos propietarios, y eso provocó que se fuese desvaneciendo el asociacionismo en general, el propio movimiento vecinal, etc. Hay como una idea más individualista”.

Su trabajo recoge, dice el autor, la necesidad de volver a tejer vínculos con colectivos “con los que uno a veces piensa que no tiene nada que ver pero que en realidad están más cerca de tus convicciones y de tus condiciones de vida que, a lo mejor, los empresarios. Nos han vendido esta idea de que todos podemos ser empresarios cuando en realidad llevamos muchos años que se está desmantelando el Estatuto de los Trabajadores a base de reformas laborales”.

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