sábado 19.10.2019

La lavandería del área sanitaria estrena maquinaria en su nueva ubicación

El espacio duplica las dimensiones del anterior y está operativo desde ayer en el sótano del Hospital Naval
nueva lavandería del área sanitaria en la planta baja del Hospital Naval
nueva lavandería del área sanitaria en la planta baja del Hospital Naval

La nueva lavandería del área sanitaria comenzó ayer a funcionar en el sótano del Hospital Naval. Esa será su ubicación definitiva y deja así espacio libre en el Marcide para que puedan desarrollarse las obras de ampliación. Las instalaciones son el doble de grandes que las anteriores (se pasa de 665 metros cuadrados a 1.331) e incorporan nueva maquinaria que permite mecanizar los procesos y aumentar el volumen de ropa procesada, que actualmente está en los 4.500 kilos diarios de media. Esto incluye un túnel de lavado y otro de secado, además de dos nuevas máquinas de encartado que facilitan el trabajo de planchado y doblado. Además, mejoran las condiciones de luminosidad y ventilación en las que las trabajadoras desarrollan su tarea.

La lavandería emplea a 38 personas que se encargan de que uniformes, pijamas y camisones, toallas y sábanas lleguen a las habitaciones en perfecto estado. Es un servicio que en su día fue el primero del hospital en cumplir con las exigencias de calidad de la normativa ISO y que, pese a su importancia para el correcto funcionamiento de la sanidad, tiene poca visibilidad en el devenir diario de los hospitales y de los centros de salud. Sin embargo, en 2018 lavaron y acondicionaron (incluyendo labores de cosido) más de 714.000 sábanas, más de 301.000 toallas, más de 305.000 pijamas y camisones y casi 170.000 uniformes del personal.

La ruta que sigue ahora la ropa incluye su entrada en el nuevo túnel de lavado, con una capacidad de procesado de entre 600 y 700 kilos a la hora. De ahí se pasa a una prensa que elimina buena parte del agua y a un proceso de secado en el que se hace una primera separación en una cinta de clasficiación. El túnel de secado es también una novedad, junto con dos máquinas de encarte, para toallas y para uniformes, que sustituyen un proceso que antes era manual. En el caso del planchado de sábanas, colchas y almohadas, se moderniza una de las máquinas, lo que duplica la velocidad a la que trabajan. Por último, la ropa que lo necesita pasa por el servicio de costura, donde hay cinco máquinas de coser y una remalladora.

Personal técnico colaboraba ayer con las trabajadoras para solucionar posibles problemas en el primer día de trabajo. l

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