Miércoles 12.12.2018

Eustaquio Giannini Bentallol

 A pesar de su primer apellido italiano, el ingeniero militar Eustaquio Antonio Giannini Bentallol nació en Extremadura. Era hijo de Pedro Giannini, natural de Génova, teniente del Regimiento de Infantería de Milán

A pesar de su primer apellido italiano, el ingeniero militar Eustaquio Antonio Giannini Bentallol nació en Extremadura. Era hijo de Pedro Giannini, natural de Génova, teniente del Regimiento de Infantería de Milán, de la estirpe italiana de los condes de Francavila, y de Magdalena Bentallol, natural de Cartagena. Su relación con Ferrol se debe a los casi treinta años de su destino en el Arsenal Militar ferrolano, entre 1776 y 1804, desde donde llevó a cabo numerosas comisiones en puertos gallegos y cantábricos, destacando sus trabajos en A Coruña.
Nacido en Badajoz el 20 de septiembre de 1750, Eustaquio Giannini sentó plaza a la edad de 12 años como cadete en el regimiento que mandaba su padre allí destinado, ascendiendo a Subteniente el año 1769. Tras una primera formación como ingeniero de Marina, amplió estudios en la Real Academia de Matemáticas de Barcelona entre los años 1772 y 1775, por orden del rey Carlos III.
Después de un corto destino en el Regimiento de Milán, en junio de 1776 se incorporó al Cuerpo de Ingenieros de Marina, siendo destinado al Departamento de Ferrol. En octubre de 1779 se trasladó en comisión a Santander, durante un año, para dirigir la tala de bosques con el objeto de obtener madera para las construcciones navales del astillero ferrolano.
A finales del año 1782, Eustaquio Giannini obtuvo el título de Alférez de Navío con el cargo profesional de ingeniero hidráulico, una rama responsable de las obras realizadas en tierra: puertos, canales, diques y fondeaderos, mientras que la rama de ingenieros constructores se encargaba de la construcción naval y armamento de buques en los astilleros. El año 1783 una nueva comisión le llevó a las provincias de Viveiro y Ribadeo, efectuando el reconocimiento de montes, caminos y ríos de la zona.
Su permanencia en Ferrol le permitió a Eustaquio Giannini ampliar su formación matemática en la Academia de Guardiamarinas, un relevante núcleo científico en la Galicia del siglo XVIII. Examinado directamente por el maestro de Matemáticas y director de la Academia, Cipriano Vimercati, en su informe final de Mayo de 1787 señala la esmerada formación matemática de Giannini y su habilidad en la resolución de problemas de Geometría, Física y Construcción.
En su destino en Ferrol tuvo continuas e importantes intervenciones en el Arsenal ferrolano a partir del año 1787, levantando los planos de la Dársena Chica y las Naves de Arboladura del Arsenal, del edificio de la Academia de Pilotos y del muelle de Curuxeiras, entre otros. Pasó luego a la capital coruñesa, donde llevó a cabo las importantes obras de restauración de la Torre de Hércules (año 1788), la colocación de su fanal giratorio (año 1790) y la ampliación del muelle comercial (años 1791 y 1792).
Sus actividades en A Coruña coincidieron con un pujante período de desarrollo económico de la ciudad, incentivado por la apertura de su puerto al tráfico comercial con América y la creación del Real Consulado Marítimo. Las obras llevadas a cabo por Eustaquio Giannini fueron realizadas con el apoyo de su hermano José, también ingeniero militar, y del ilustrado ferrolano Lucas Labrada, destinado en el citado Consulado Marítimo.
El trabajo de Eustaquio Giannini en Ferrol y A Coruña se compaginó con otras actividades a lo largo de la costa gallega, ocupándose de la inspección y levantamiento de planos del puerto de Muxía (año 1791), los puertos comprendidos entre las islas Sisargas y el río Miño (entre los años 1791 y 1793) y los puertos de la ría de Vigo (año 1794). El año 1798 fue comisionado para supervisar el corte de madera para los buques de la Armada en bosques de Asturias, Santander y Guipuzcoa.
Durante la etapa en que estuvo destinado en Ferrol, Eustaquio Giannini ascendió a teniente de navío en abril de 1784 y a capitán de fragata en diciembre de 1792. En el plano familiar, en marzo de 1784 se casó con Mariana Hermosilla de Vizcarrondo; habiendo enviudado, se casó en segundas nupcias el año 1791 con Xaviera María Azpilicueta.
Ascendido a ingeniero jefe con el grado de capitán de navío, en abril del año 1804 fue destinado al Río de la Plata y se trasladó a Buenos Aires donde llevó a cabo un completo plano de la ciudad. Allí fue encargado por el Gobierno de la inspección del puerto bonaerense y la construcción de un nuevo puerto en el Río de la Plata, ante el crecimiento comercial experimentado por la ciudad. El año 1806 dirigió las tropas españolas contra la primera invasión inglesa de Buenos Aires.
El año 1808 Eustaquio Giannini se trasladó a inspeccionar las obras públicas llevadas a cabo en varias poblaciones de la provincia de Misiones, siendo nombrado de forma interina gobernador intendente del Paraguay, en relevo de Bernardo de Velasco, cargo que ejerció hasta junio del año 1809. En marzo de 1810 viajó a Uruguay para la instalación del faro de Isla de Flores, regresando luego a Buenos Aires. A partir del año 1811 levantó los planos y realizó trabajos hidrográficos en la ciudad de Santa Fé.
Precisamente en Santa Fé fue detenido por los independentistas argentinos, que con anterioridad le habían ofrecido integrarse en su movimiento, y aunque consiguió escapar a Montevideo, fue detenido de nuevo y trasladado a Buenos Aires, donde falleció el 1 de Diciembre de 1814. Previamente Eustaquio Giannini se había casado en Buenos Aires, por tercera vez, con Tomasa Moyano, con la que tuvo dos hijos, Prudencio y María Dolores, regresando los tres a España al ser perseguidos por los insurgentes.
El Archivo del Museo Álvaro de Bazán de Viso del Marqués conserva diversos expedientes profesionales y la documentación personal de Eustaquio Giannini Bentallol. Varias publicaciones informan de sus trabajos en Buenos Aires, siendo considerada de gran interés y mérito la obra cartográfica que llevó a cabo durante su estancia en Argentina.

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