sábado 24.08.2019

El dique de mareas de A Cabana recupera su esplendor original tras finalizar las tareas de restauración

El Concello diseñará un plan de usos para promover el conocimiento de esta estructura y evitar su deterioro
Dique de mareas de A Cabana. Visitan la obra Maite Deus y Julián Reina
Dique de mareas de A Cabana. Visitan la obra Maite Deus y Julián Reina
El dique de mareas de A Cabana revive gracias a una restauración que le ha devuelto en lo posible el aspecto original y que incluso ha retirado relleno para ofrecer espacio al mar. Las obras de recuperación han concluido y el Concello de Ferrol tiene ahora por delante la redacción de un plan de usos que promueva el conocimiento y el disfrute de esta destacada pieza del patrimonio industrial, con el objetivo de evitar su deterioro.

Los concejales de Empleo y de Urbanismo, María Teresa Deus y Julián Reina, visitaron ayer la zona acompañados por miembros del equipo técnico encargado de la obra, bajo la guía de uno de sus arquitectos, Antonio García-Lastra. Allí conocieron las actuaciones que se llevaron a cabo durante el último año, con un presupuesto de 163.108 euros y fruto de un proyecto del Concello de Ferrol subvencionado por la Consellería do Mar a través del Grupo de Acción Local Pesqueira Golfo Ártabro Norte. También colaboraron la Universidade da Coruña y la Autoridad Portuaria.

La restauración del Dique da Campana combinó la retirada de elementos sobrantes con el añadido de otros que refuerzan sus características originales. Se comenzó retirando lodos y hormigón de la zona sumergida y se realizó una limpieza a fondo que permitió descubrir que el dique estaba originalmente hecho de madera. Se reconstruyó el cobertizo portuario primitivo, pegado al muro oeste, se talaron pequeños árboles y se retiraron restos de hormigón del terreno mientras se consolidaban las piezas que sí tenían valor histórico. Además, se comprobó que parte del muelle se había construido en épocas recientes por lo que se retiró el terreno y, contrariamente a lo que suele suceder en la ría ferrolana, el mar ganó la partida.

Astillero y algo más
La actuación afecta a una superficie de más de 5.000 metros cuadrados en la que originariamente se construyó un astillero. Fue la primera iniciativa naval civil de la ría de Ferrol, vinculada a la apertura de los Correos Marítimos para el comercio con América (1774) y a la instalación de un Consulado Marítimo en Ferrol (1802). Su fundador fue Juan Antonio Cardemil, en 1810, que lo traspasó en 1836 a Manuel Ciarán, quien lo amplió construyendo talleres y almacenes. Allí, en esa época, se construyeron dos fragatas, tres corbetas, una urca, una goleta y un bergantín. A lo largo de las décadas fue cambiando de manos pero no de actividad, hasta que en el siglo XX dejó la construcción naval y pasó a albergar una fábrica de jabones, gaseosas e incluso una sala de fiestas.Aunque no hay documentos que lo acrediten, su hechura similar a las construcciones del Arsenal lo relaciona con los ingenieros de la Armada.

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