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Las bateas de la ría, en desuso por el saneamiento y la falta de producto

Las bateas de Ferrol se ubicaron en las inmediaciones de Punta San Carlos | aec - daniel alexandre

Hace poco más de una década, en enero de 2012, la decisión de la Consellería do Mar de instalar una serie de bateas en la ría de Ferrol –San Carlos– y de Ares como solución temporal a la productividad de los pósitos locales por la presencia de toxinas en las aguas desató las iras del sector. Si bien estos elementos ayudaban a dar salida al marisco de la zona, a su vez suponían una serie de problemas adicionales que agravaban la tesitura que atravesaban estos profesionales, que demandaban menos parches y más saneamiento real de su zona de trabajo.

 

La Consellería do Mar defendió que las bateas son “un sistema controlado e consolidado” para la depuración

 

 

Sin embargo, como muchas otras historias de conflictos en la ciudad naval, la polémica se fue diluyendo, olvidada entre nuevos problemas que requerían nuevas soluciones. Así, una década después de su instalación, las bateas ferrolanas son poco más de un testimonio de aquella época, con un nivel de producción muy inferior al de diez años atrás, aunque continúan en uso. Según señaló recientemente la Consellería de Mar, el último balance de estos elementos es de unas 630 toneladas de producto desde su instalación, lo que supone menos de diez desde agosto del pasado año (620,4 toneladas).

 

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A día de hoy las cofradías de Miño y Corcubión dan un mayor uso a las instalaciones |   Jorge Meis

 

 

 

Mejoría en las aguas

 

A día de hoy, como explican desde la Consellería, hacen uso de estas instalaciones las cofradías de Ferrol, Pontedeume, Barallo-bre, Miño y Corcubión, siendo estas dos últimas sus principales beneficiarios. Y es que, como explican los patrones mayores de los pósitos ferrolano y fenés, la situación de la ría ha cambiado mucho, para bien y para mal, durante esta última década, haciendo mucho menos útiles estos elementos para los profesionales 
del área.

 

Por una parte, como señala Isabel Maroño, patrona mayor de la Cofradía de Pescadores de Ferrol, el proceso de saneamiento ha avanzado mucho, por lo que apenas quedan áreas cuyo producto requiera de esta forma de depuración. “Realmente las utilizamos mientras hubo las Zonas C, pero como ahora la única de que queda es la de O Couto, para los mariscadores a pie, se usan muy poquito”, explica Maroño, señalando además que, con el reciente paso a Zona B del banco de A Cabana-A Malata, su uso ha disminuido todavía más. Asimismo, la patrona mayor estima que el pósito que más emplea a día de hoy las bateas es el de Miño, que es “quien más Zonas C tiene”, aunque insiste en que no es algo que pueda afirmar con seguridad.

 

 

A día de hoy, la Cofradía de Pescadores de Miño es la que da más uso a estas instalaciones

 

Por otro lado, como destaca Jorge López, patrón mayor de la Cofradía de Barallobre, la caída en general de la productividad en el área es otro de los factores clave en la falta de actividad en estas instalaciones. “El nivel de uso es mucho más bajo, principalmente porque tenemos poco producto y hay poca gente extrayendo. Si hubiera más socios trabajando y más producto, pues tendríamos mucho más”, asevera López, al tiempo que muestra su preferencia por otras opciones. “Entiendo que mientras que tengamos Zonas C y no le busquemos otra solución tendremos que ir a la batea y si no, tendremos que buscar otra alternativa, que será, me imagino, enviarlo a alguna depuradora en concreto para que se hagan allí las analíticas y se compruebe que todo está bien”, explica López. Por último, como detalla el responsable del pósito fenés, el uso por parte de esta cofradía es mayor, dado que “también tenemos de Zona C una parte que pertenece al banco de Caranza, que es entre el Muelle 10, que de todas formas es una zona a la que tampoco se va mucho porque apenas hay producto; y también otra zona pequeña cerca del Lombo, a la que también estábamos yendo”.

 

Por último, desde la Consellería do Mar, tras ser preguntada por una potencial retirada de las bateas, se defendió el uso de las mismas, señalando que “trátase dun sistema totalmente controlado e consolidado” y valoró que, gracias al mismo se ayudó “a que as cofradías que envían molusco (...) puidesen manter unha actividade regular”. 

Las bateas de la ría, en desuso por el saneamiento y la falta de producto

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