sábado 16/1/21

El presidente de los médicos de UCI cree que no estamos listos para una tercera ola

Ricard Ferrer recuerda que los ingresados por Covid ocupan casi un tercio de las camas

Enric Fontcuberta posa deurante la entrevista | enric fontcuberta (efe)
Enric Fontcuberta posa deurante la entrevista | enric fontcuberta (efe)

El presidente de la Sociedad Española de Medicina Intensiva, Crítica y Unidades Coronarias (SEMICUC), Ricard Ferrer, avisa en una entrevista de que las unidades de cuidados intensivos (UCI) aún están llenas y no están preparadas para hacer frente a una posible tercera ola de Covid-19.

Ferrer, que es el jefe del Servicio de Medicina Intensiva del Hospital Vall d’Hebron de Barcelona, advierte de que, “ahora mismo una cama UCI es un recurso muy disputado”.

Según el Ministerio de Sanidad, los ingresados por coronavirus ocupan actualmente el 28% de las camas UCI en España, lo que se considera “riesgo extremo” al ser una tasa superior al 25%.

En este sentido, Ferrer explica que las UCI siguen con una capacidad extendida respecto a la que tienen de forma estructural, es decir, tuvieron que habilitar nuevas camas de críticos con aparatos y personal especializado.

Necesidad estructural

No obstante, el especialista señala que estas camas son circunstanciales en su mayoría y pide que se adhieran estructuralmente al sistema sanitario.

Pese a esta ampliación, las UCI están a máxima ocupación en el grueso de las Comunidades, según Ferrer, que destaca el caso de Asturias, que está sufriendo especialmente una alta incidencia de Covid, cuando tiene una dotación estructural limitada.

También advierte de una falta de profesionales, “aunque los centros sanitarios hayan contratado a mucho personal eventual y hayan recuperado a médicos ya jubilados”.

“Los médicos retirados vienen por compromiso y vocación. Cuando se les pide que vengan a trabajar es porque no encontramos intensivistas en el mercado laboral”, explica.

Según Ferrer, si bien España forma profesionales cada año, el menor salario percibido en comparación con otros países europeos hace que los especialistas migren hacia el extranjero en busca de mejores condiciones laborales.

Para combatir esta insuficiencia, el facultativo dijo que “probablemente necesitaríamos más plazas MIR para formar más intensivistas, pero también tendríamos que detener este flujo de especialistas que se marchan”.

El director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias del Ministerio de Sanidad, Fernando Simón, aseguró el pasado 3 de noviembre que la gran mayoría de comunidades no habían tenido que suspender fundamentalmente su actividad hospitalaria programada, cosa que Ferrer corrobora.

“Los hospitales grandes y de nivel universitario, que son más flexibles ante las crecientes demandas, sí que han podido compatibilizar las intervenciones Covid y no Covid”, aunque reconoce que la afectación “es muy heterogénea” y algunos hospitales medianos y pequeños sí que han tenido que suspender programaciones quirúrgicas.

Ferrer resalta que la posibilidad de atender todas las patologías, incluidas las no derivadas del coronavirus, “ha sido un gran éxito”, porque la primera ola les desbordó e impidió practicar los programas quirúrgicos y el resto de la actividad habitual en las UCI. Este triunfo fue posible, según el doctor, gracias a un “esfuerzo importantísimo” para desplegar camas y al sacrificio de los sanitarios.

El intensivista augura un plazo de dos o tres semanas para rebajar la presión en las unidades de cuidados intensivos de los hospitales españoles.

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