sábado 11.07.2020

El jefe de la investigación del 1-O describe un “polvorín” con “clima insurreccional”

El teniente coronel explicó que no se detuvo a nadie durante los asedios para evitar “un 
mal mayor”

Marchena toma la palabra para interpelar a las defensas durante la jornada de ayer | efe
Marchena toma la palabra para interpelar a las defensas durante la jornada de ayer | efe

El teniente coronel de la Guardia Civil que lideró la investigación policial del 1-O calificó como “periodo de insurrección” el comprendido entre el 20 de septiembre y el día en que se aplicó el artículo 155, cuando Cataluña, en su opinión, era un “polvorín” que “podía derivar en una escalada incontrolable”.


Daniel Baena, jefe de la policía judicial de la Guardia Civil de Cataluña, fue el único testigo en declarar ayer en el Tribunal Supremo, durante el juicio del procés, ya que su número dos, que estaba también citado, no pudo acudir por problemas de salud.


Durante cinco horas y media, el teniente coronel explicó el ambiente de “polvorín” que se respiraba en Cataluña en ese periodo, que motivó el que no se practicaran detenciones en los “asedios” y “escraches” a la Guardia Civil.

Un contexto ordinario
“Cualquier actuación podía provocar un mal mayor al que se pretende evitar, y por eso en muchísimas ocasiones no se producen detenciones que en un contexto ordinario sí se hubieran producido”, explicó.


También detalló, a veces con poca concreción remitiéndose a “lo que consta en las diligencias”, los indicios contra los acusados que se incluyeron en los diferentes atestados. Lo hizo en respuesta a las defensas, que intentaron poner poner en entredicho el contenido de esos análisis.


Baena recurrió a frases como “periodo insurreccional” o “de insurrección”, o “clima insurreccional”, para definir los días comprendidos entre el 19 y 20 de septiembre -cuando se produjeron los registros para evitar el 1-O- y el 27 de septiembre -cuando se aplicó el 155 en Cataluña-.


“Aquello literalmente era un polvorín. Los policías que teníamos un mínimo de responsabilidad sabíamos que cualquier incidente pequeño podía derivar en una escalada incontrolable y afortunadamente no fue así”, explicó Baena, que declaró fuera del foco de las cámaras como el resto de agentes.

Tres periodos diferenciados
Para Baena, en Cataluña hubo tres periodos claramente diferenciados: antes del 19 y 20 de septiembre, cuando las concentraciones contra las fuerzas de seguridad eran en tono de “protesta”, un “periodo insurreccional” hasta la puesta en marcha del 155 y un tercer periodo a partir de esa fecha, cuando cesaron las protestas y los Mossos hicieron “dispositivos de seguridad muy eficaces”.

En el “periodo de insurrección”, manifestó ante el tribunal, hubo un “cambio radical” en la actitud de la gente y se produjeron la gran mayoría de los “asedios” y “escraches” a la Guardia Civil y la Policía Nacional. En concreto, 84 de las 88 acciones contra la Guardia Civil y 23 de las 25 contra la Policía Nacional.


Esos calificativos no gustaron a las defensas, que se han quejado al presidente del tribunal, Manuel Marchena, quien les ha tranquilizado: “Es una expresión llena de valoración personal” pero la sala “no se siente vinculada por las valoraciones que haga el testigo para describir lo que vio”.

Sin desperfectos
A pesar de insistir en los riesgos reconoció a las defensas que no hubo detenidos ni desperfectos durante las manifestaciones y concentraciones y que no registraron llamadas que incitaran a la violencia; tampoco encontraron los investigadores rastro de encargos de urnas o papeletas o del pago de las facturas de los millones de cartas incautadas.

También sacaron a colación los abogados un perfil anónimo de Twitter que se le atribuyó. Se trata de la cuenta de @maquiavelo1984 y el pseudónimo de Tácito, desde el que se criticó a dirigentes políticos catalanes. “No soy propietario de esa cuenta”, aseguró tajante el teniente coronel.


Baena estuvo al mando de la investigación sobre la preparación del 1-O dirigida por el juez de instrucción 13 de Barcelona y también elaboró informes sobre el procés para diversos órganos.


Una participación omnipresente que suscitó algunas de las preguntas de las defensas, cuestionando además la validez de los atestados que dirigió porque incluyeron tuits de 2013 y 2014 de ANC y su líder, Jordi Sánchez, noticias de prensa, una “hoja de ruta” presuntamente política o hechos referidos a algún acusado anteriores a que ostentase un cargo público.

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