Seis jornadas, la séptima parte de la competición liguera de Segunda División, es el límite marcado por Cristóbal Parralo para parar de hablar del irregular inicio del Racing. Y es que para el preparador local esta circunstancia parece que ya no es el atenuante que era en duelos previos, como así lo hizo saber horas antes de emprender rumbo a su tierra natal, Córdoba. “Ahora no podemos seguir pensando que hemos empezado, ya llevamos seis jornadas, ya no hemos empezado. Lo que necesitamos es una victoria y hay que buscarla ya, ya”, sentencia el preparador verde.
La barra verde del tiempo de prueba y error comienza a ponerse en rojo, en un momento en el que, como bien señala Parralo, con una victoria “podemos acabar la jornada fuera de la zona descenso. Tenemos esa imperiosa necesidad de tenerla, de encontrarla para que nos dé esa confianza para poder salir y mirar hacia arriba”. La igualdad en esta competición juega, en este caso, a favor de los verdes que pueden en el Nuevo Arcángel quitarse de su espalda el peso de varios de sus rivales. "Así está la competición y todo pasa por ganar”, señala Parralo. Tan simple y tan complicado al mismo tiempo.
Con la experiencia que le otorgan sus casi cuatro décadas en el mundo del fútbol, Parralo es conocedor del complicado momento que pueda atravesar la plantilla tras estos resultados, si bien el entrenador quiso transmitir y explicó que “no veo al equipo anímicamente tocado. Sé lo que se siente. No creo que haya dudas en lo que estamos haciendo”, señala Parralo confesando el golpe que supuso la derrota vivida en casa ante en Albacete tras “una de las mejores semanas desde que empezó la temporada”.
El preparador se echa a sus espaldas las preocupaciones de los suyos, especialmente para volver a mostrarse “tan fiable como habíamos sido a nivel defensivo en otras jornadas, habíamos encajado cuatro goles en cinco partidos y luego en uno encajamos los mismos que en los cinco anteriores. Eso no puede ocurrir”. “Me preocupa el rival, el ambiente que va a haber... me preocupan muchas cosas que rodean al partido”, apunta Parralo, y por encima de todo el encontrar ese balón de oxígeno que supone un triunfo y que eleve al grupo a otra perspectiva.
Con la base de la confianza en los suyos para dar este primer, salto liguero –”sigo pensado que hay un buen equipo. Los habrá mejores y peores, pero para mí somos los mejores, porque son los que tengo y sinceramente digo que hay que confiar en el equipo y seguir trabajando duro”–, el trampolín racinguista puede estar, precisamente en Córdoba, ante un rival que, si bien tiene su particular paraíso en el Nuevo Arcángel, llega “tocado” tras el 4-1 ante el Huesca.
“En media hora se encontraron con un marcador muy contundente, y no bajaron y siguieron apretando”, señala Parralo, “incluso metieron el 3-1, les anularon un gol... No tengo ninguna duda de que va a ser un partido complicado, porque es un equipo que juega muy bien al fútbol, con extremos desequilibrantes”, y con unos automatismos, como añade el técnico, fruto de una gran parte de la plantilla que “ya estaba el año pasado”.
El Racing vuelve al sur y lo hace con trabajo, ganas y esperanza, y es de esperar que asimismo con el acierto necesario que pueda engrasar la maquinaria verde para ver las cosas mirando hacia abajo y no hacia arriba.