La ostra rizada en Pontedeume o cómo convertir un problema en una oportunidad

La ostra rizada en Pontedeume o cómo convertir  un problema en  una oportunidad
Capachos retirados con ostra rizada de la ría de Pontedeume | cedida

La ostra rizada (crassostrea gigas), también conocida como ostrón, es un molusco de origen japonés que llegó en los años 60 a las costas gallegas, donde desde entonces se cultiva en batea. Este molusco, de mayores dimensiones que la ostra plana, también se encuentra unida a las rocas o enterrada en la arena en la zona infralitoral, donde con las condiciones apropiadas y una proliferación exponencial, puede llegar a convertirse en un auténtico problema para la extracción de otros moluscos.

Esto es lo que ocurrió en la ría de Pontedeume. “Nosotros empezamos a extraerla a mediados de 2020”, explica el patrón mayor de la Cofradía de Pescadores, Santiago Salgado, “llegamos a contratar un barco para retirarla de la gran cantidad que había, porque nos dificultaba la extracción de la almeja, que es nuestro principal recurso, y la tirábamos porque nadie nos la compraba”. Llegaron a retirar 6.000 kilos de ostras entre los dos sectores –mariscadores de a pie y a flote–.

Dos años después, el pósito ha sabido hacer de este “desecho” una oportunidad de negocio. En 2021, el primer año del que se tiene registro de ventas de esta especie en la lonja de Pontedeume, se han vendido 3.554,54 kilos, lo que ha reportado un beneficio al pósito de 2.577 euros.

“Ahora tenemos tres o cuatro compradores que nos compran unos 2.000 kilos por vez pero hasta que acaban una remesa no nos compran otra”, indica el patrón mayor sobre lo que supone la apertura de una nueva línea de negocio para el pósito.

La mayor parte de la producción de ostra rizada que sale de la ría de Pontedeume tiene una finalidad gastronómica. Las ostras son uno de los productos más selectos del mundo y distintas culturas lo tratan como un alimento exótico. Este marisco gallego tiene un sabor muy peculiar, que no todos los gustos son capaces de apreciar.

“Tiene mucha más carne que la ostra plana, casi el triple”, explica Salgado, “aquí no hay mucha costumbre de comerla pero en otros países se considera un manjar y de hecho en el mercado de Asia tiene mucha demanda”. Sin embargo la finalidad gourmet no es la única salida de las ostras de Pontedeume. “Uno de los compradores que tenemos la adquiere para usos cosméticos”, añade el patrón mayor.

Sea como fuere, la ostra rizada, otrora un problema en la ría de Pontedeume, se ha convertido en una oportunidad de negocio para los cerca de 40 socios de la Cofradía de Pescadores –unos 19 a flote y otros 17 a pie– que seguirán extrayéndola durante todo el año con la vista puesta en lonjas como la de O Barqueiro, en Mañón, para la que este producto reportó el pasado año una facturación de 40.600 euros –28.700 kilos vendidos– o la de Espasante, en Ortigueira –19.349 kilos vendidos y una facturación de 21.289 euros–. 

La ostra rizada en Pontedeume o cómo convertir un problema en una oportunidad

Te puede interesar