Hemos asimilado como normal lo que es del todo anormal

y ha sido así que nos ha parecido de lo más natural que la luz tenga un precio diferente cada hora. Que tengamos que andar colgados de una app para ver cuándo encendemos la lavadora. Que si un solo 1% de esa luz se produce con un precio de trescientos y el 99% restante se produce a un precio de veinte, se nos cobrase todo a trescientos. Que en 2021 abriéramos páginas titulando precios históricos máximos y hoy hayamos pagado un 215% más que lo que alucinábamos entonces. Ha sido así como el Gobierno prefiere dar aire recortando —otra vez— el IVA de la factura, esto es, recortando lo que va a la caja de todos, en lugar de meter mano a lo que va a la caja de unos pocos. Pero claro, menudos son esos unos pocos. FOto: la luz fluyendo por un tendido y subiendo de precio | EFE/Luis Tejido

Hemos asimilado como normal lo que es del todo anormal

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