En el ser de las cosas está el sosiego (I)

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Hay que ejercitar el cultivo de la verdad en todos los lenguajes existenciales, volver al ser de las cosas, retornar a ese espíritu claro, que nunca se adueña de nada, ni tampoco cae en la manipulación y menos aún en la confusión. Necesitamos que el abecedario de lo auténtico renueve actitudes en nosotros, para retomar otras atmósferas más verídicas que nos serenen, con nuevas disposiciones a entendernos. Por consiguiente, nos hará bien renovarnos, penetrar a fondo en los pensamientos y emociones, al menos para engendrar una mentalidad acorde con la conciencia. En efecto, no puede haber concordia si no hay evidencia que ofrecer para garantizar la transparencia de vocablos. Por desgracia, lo corrupto nos invade, y cada día es más difícil reconocer y valorar lo que es cierto. Será nefasto, por tanto, continuar retrocediendo en actitudes intolerantes, con el único desvelo de extender el menosprecio y el rencor.


Reconozco que no es fácil desenmascarar tanta corriente irresponsable que nos enjaula en sus doctrinas, quitándonos ese soplo libre que todos nos merecemos. Desde luego, será saludable internamente que nos redescubramos en este vuelo auténtico, cuando menos para estar en paz con nosotros mismos, que es lo que nos lleva a un análisis constructivo, de confianza y laboriosidad inspiradora. Lo importante es abrir verdaderos caminos de unidad y unión, sin ambigüedades y pensando en positivo siempre y sin cosméticos aparentes. Para empezar, uno ha de ser lo que es, un ciudadano creativo, dispuesto a continuar creciendo y encontrándose, para llegar a un punto de madurez cabal e independiente. No desfiguremos nuestros innatos andares, con todos sus cansancios y sus sueños, con sus anhelos y desganas.

En el ser de las cosas está el sosiego (I)