Esto es lo que hay

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Tenemos la ciudad llena de anuncios publicitarios donde la Xunta cuenta sus virtudes y esfuerzos a una sociedad que se sabe de memoria eso de “donde no hay publicidad resplandece la verdad. Y es que la verdad nos enfrenta a una pandemia con la sanidad –sanitarios cabreados, pacientes hartos; con pueblos llenos de carencias, mientras figuramos entre la lista de comunidades con chiringuitos, esos lugares de retiro para los fieles –amén de familiares y ex– del partido.


Eso sí: si hay fuego que vengan los miliares y si hay un follón que lo resuelvan desde Moncloa.


Y cada día nos cuentan una historia de nuestros famosos –sean de sangre azul o del mundo de la farándula– como el caso de Moreno, el ventrílocuo famoso que durante años engañó a las autoridades, la banca y cientos de infelices de a pie mientras engordaba su cuenta corriente, nada corriente. Dicen que entre cuarenta y noventa millones de euros.


El cambio climático –excepto para el primo de Rajoy– está dejando huella. Afortunadamente en Galicia no llegan esos excesos y de ahí el aumento de visitantes que están a la espera de que la Xunta rebaje -¡ellos que tanto piaron pidiéndole al gobierno central una bajada de precios! – las autopistas que son de su competencia.


En el gobierno central se estudian medidas para abaratar el precio de la electricidad. Desde Podemos se pide que, una vez caduquen las concesiones se haga cargo el ejecutivo con la colaboración de las autonomías.


En plena “guerra” sobre el precio de la electricidad nos llega otra amenaza: las sequías, los incendios y la mala gestión del agua avivan la especulación, advierte en el semanal de El País, Miguel García Vega. ¿Abrir el grifo, otro problema como encender el aparato del aire acondicionado? Parece ser que esta vez no “pilla” al gobierno de vacaciones y se tramita una nueva norma para evitar excesos y anuncia que parte de las inversiones que llegarán con el “maná” de Europa será precisamente para mejorar la gestión y vigilar los precios.


Otra de tribunales: InfoLibre denuncia que el Constitucional no cumple los plazos que imponen sus propias normas. Se achacan, los retrasos, a la falta de medios, la sobrecarga de trabajo y de oportunidad política.


Esto es lo que hay. Y es que hay días en que es mejor no levantarse.

Esto es lo que hay