Medio centenar de denuncias en una semana por la normativa anti covid

El incidente tuvo lugar en una vivienda de la calle Velázquez | jorge meis
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El cumplimiento de la normativa sanitaria para evitar la transmisión del coronavirus continúa siendo una de las principales vías de actuación de la Policía Local que, según informó ayer el Concello, registró a lo largo de la pasada semana medio centenar de denuncias. Según el balance municipal, la infracción más común –de la que se registraron 18 casos– fue el no uso de la mascarilla en situaciones en la que era obligatoria, seguida de las reuniones de personas no convivientes –tanto por número como por horas–, con 15 sanciones; y el consumo de alcohol en la vía pública, con una docena de denuncias. Los cinco casos restantes corresponderían a gente fumando en la vía pública sin respetar la distancia de seguridad.

De todas estas actuaciones, no obstante, la Policía Local destacó una en concreto, tanto por su gravedad como por lo rocambolesco de la misma. El incidente tuvo lugar pasadas las 02.45 horas del jueves, cuando dos parejas de agentes, tras finalizar un control nocturno en la intersección de las calles Rochel con Españoleto escucharon una gran algarabía procedente del tercer piso de una vivienda de la calle Velázquez. En una ventana abierta del domicilio se encontraba una joven fumando, por lo que los policías trataron de llamarla en repetidas ocasiones para ver qué sucedía. Sin embargo, los gritos y la música provenientes del interior del inmueble parecían silenciar las llamadas de los agentes, obligando a estos a usar el timbre.

La llamada al telefonillo surtió efecto y tanto la muchacha como dos jóvenes que con poco disimulo se asomaron a la ventana se percataron de la presencia de los funcionarios. Como respuesta, los ocupantes de la vivienda apagaron las luces y silenciaron la música, aun cuando era evidente que habían sido descubiertos.

Acto seguido, los agentes subieron al piso en el que se celebraba la fiesta para identificar a los participantes, aunque nadie les abrió la puerta. Ante esta tesitura, los policías contactaron con la dueña del inmueble, que aseguró encontrarse a veinte kilómetros de Ferrol, pero que llamaría a su hija para ver qué estaba sucediendo. Para sorpresa de los agentes, una media hora más tarde abrió la puerta una joven, que resultó ser la hija de la propietaria y, escoltada por dos amigas, aseguró que allí no había nadie más. A pesar de que los policías reiteraron haber visto a más gente en la ventana, las jóvenes negaron los hechos, aun cuando minutos después un nuevo individuo, un varón, apareció en escena, negándose además a identificarse una y otra vez.

En paralelo, la muchacha que abrió la puerta hablaba con su madre por el manos libres, aseverando que estaban solas, por lo que la propietaria decidió presentarse en el domicilio. De esta forma, los agentes lograron identificar, además de a las tres mujeres y al varón que estaban en la puerta, a otros cinco individuos, todos ellos denunciados. 

Medio centenar de denuncias en una semana por la normativa anti covid