Para qué molestarse en disimular lo que todo el mundo sabe

Junqueras y Puigdemont, sonrientes lo justo para la foto de familia | EFE
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El encuentro entre Oriol Junqueras y Carles Puigdemont cuatro años después de la última vez que se vieron no les hacía ilusión ni a ellos. Como sería la cosa que evitaron que ese primer contacto fuese ante las cámaras y el independentista fugado no salió a recibir al independentista indultado. Menuda reunión en la cumbre, por cierto. No hubo declaraciones conjuntas y hasta la foto de familia rezumaba incomodidad, por más que el líder de ERC dijese, con la boca pequeña, que la visita había sido un momento emotivo y agradable. Hay cosas que una vez rotas son casi imposibles de arreglar e intentar disimular lo que todo el mundo sabe no habría servido para nada. Aunque así no van a motivar al soberanismo fragmentado.

Para qué molestarse en disimular lo que todo el mundo sabe