Rufián se convierte en el mejor aliado de Pablo Casado

Sánchez, en el congreso | ep
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A estas alturas seguro que Pedro Sánchez estará pensando que con amigos como los de ERC para que quiere enemigos. La puesta en escena era perfecta. El presidente acudía al Congreso para explicar los motivos por los que el Gobierno decidió conceder el indulto a los secesionistas del procés. En los muchos folios de su alocución había por lo menos ochenta veces la palabra concordia (eso era lo más importante) y, además, llevaba un as en la manga: Iba a anunciar que jamás aceptaría ni la amnistía ni un referendo de autodeterminación. Con eso, suponía, la oposición quedaría desarmada. Y, en eso llegó Gabriel Rufián. El catalán más chulapo (debe ser por la cantidad de años que lleva viviendo en Madrid a cuenta de ese Estado tan opresor), va y le espeta lo de “Denos tiempo, también dijo no a los indultos”. Y lo peor es que con solo una frase, Rufián retrató a Sánchez, ese hombre que cada día demuestra que desdecirse y cambiar de opinión puede ser todo un arte. Y lo peor es que la mayoría de los españoles creen más a Rufián que al propio Sánchez.

Rufián se convierte en el mejor aliado de Pablo Casado