Un brote brutal en el peor momento posible

Playa en Mallorca, extrañamente vacía | efe
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La vacunación contra el coronavirus avanza segura, pero lenta. Todavía estamos lejos de eso que han dado en llamar inmunidad de rebaño y vemos con perplejidad como países con cifras de inmunizados mucho más elevadas que la nuestra tienen que dar marcha atrás en la desescalada por el avance de la enfermedad. Por eso, con este panorama, resulta inconcebible lo que ha sucedido en Mallorca. Un concierto de reggaeton en una plaza de toros, fiestas en barcos y hoteles y miles de jóvenes estudiantes en viaje de fin de curso y sin guardar ni una de las medidas de autoprotección que, además, son de obligado cumplimiento. Ahora tenemos 516 casos activos más y cerca de 2.000 contactos en cuarentena en un momento crítico, cuando el turismo lucha por salvar la temporada de verano.

Un brote brutal en el peor momento posible