Es imposible, pero si cuela, cuela

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IKER Casillas, aquel portero del Madrid del que se aseguraba que era un espía en el vestuario y después se descubrió que era un topo, porque con frecuencia ni veía los balones que iban hacia su portería, desarrolló una larga carrera vestido de blanco, pese a esos problemas oftalmológicos. Desde hace unos años disfruta de la prejubilación en Oporto, pero acaba contrato y no está claro que le ofrezcan la renovación. Como sabe algo de portugués y, por tanto, podría defenderse en gallego igual no estaba mal proponerle que se vista de blanquiazul para jugar en Segunda con el Deportivo. A la vista de lo que hay, sus cantadas hasta parecían paradones. FOTO: iker casillas | aec

Es imposible, pero si cuela, cuela